El autocontrol es clave para el liderazgo

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Parte de las funciones esenciales del liderazgo es que quien ejerza como líder mantenga el autocontrol de sus emociones. Sin autogestión no se puede guiar a otros.

Los líderes más que otras personas deben saber sintonizar con los que trabajan, manejar las emociones y las relaciones interpersonales, muchas veces articulando un sentimiento colectivo no expresado, de modo de guiar a un grupo hacia sus objetivos.

Hemos visto que el aprender a expresar en forma adecuada nuestras emociones tiene una incidencia importante en las relaciones interpersonales que establecemos. Y, por lo mismo, es una gran responsabilidad de los líderes, ya que sus estados de ánimo contagiarán inevitablemente al resto de la organización.

En muchas profesiones es necesario mantener la calma a pesar de la provocación, especialmente al enfrentar personas muy agitadas y desagradables.

En los gerentes y ejecutivos un desempeño superior implica equilibrar sus motivaciones, ambiciones y asertividad con el autocontrol, postergando sus necesidades personales en pos de las metas organizacionales.

Autogestión para alcanzar los objetivos

La autogestión es esencialmente la intensa motivación que todo líder necesita para alcanzar sus objetivos.

Sin embargo, esta habilidad está directamente relacionada con la autoconciencia. Si ignoramos lo que sentimos tendremos dificultades para gestionar nuestras emociones y estaremos indefensos frente a ellas.

En este sentido, la autogestión permite estar lúcido y concentrarse con toda la energía en las tareas propias del liderazgo.

En algunos casos el prestar atención a los sentimientos ayuda a ahorrar tiempo, permite aprovechar más oportunidades y concentrar la energía en la consecución de mejores resultados. Esto es especialmente importante en los líderes ya que sus emociones se contagian al resto de sus colaboradores con mayor intensidad y frecuencia.

Control de sus propias emociones

Por lo mismo parte de las funciones esenciales del líder es mantener el control de sus propias emociones.

Sería muy difícil para el líder gestionar eficazmente las emociones de sus colaboradores, si antes no hace lo mismo con las propias. Los líderes que se ven desbordados por las emociones negativas no pueden movilizar adecuadamente las emociones positivas en los demás.

Por el contrario, aquellos líderes que saben permanecer optimistas y positivos aun en situaciones de mucha presión despiertan estos mismos sentimientos en sus seguidores.

La ventaja del autodominio o autocontrol

El autocontrol está en la base de varias competencias emocionales:

1. Autocontrol

Las personas con esta competencia manejan bien sus impulsos y emociones perturbadoras, mantienen la compostura aun en situaciones críticas, piensan con claridad y se mantienen concentradas bajo presión.

2. Confiabilidad y meticulosidad

Las personas con esta competencia actúan ética e irreprochablemente, construyen lazos de confianza, admiten sus propios errores y, se enfrentan a las acciones reñidas con la ética. Por otro lado, cumplen sus compromisos, se hacen responsables de sus acciones y son organizados y cuidadosos en sus tareas.

3. Innovación y adaptabilidad para enfrentar el cambio

Buscan nuevas ideas a partir de varias fuentes, se les ocurren soluciones originales a los problemas, generan nuevas ideas, perspectivas novedosas y arriesgadas. Por otro lado, pueden manejar con tranquilidad distintas demandas, cambiar prioridades y efectuar rápidamente los cambios. Y son flexibles en la forma de ver los eventos.

 

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Nureya Abarca

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