Aspiración ganadora: La versión ágil de la misión y visión

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La aspiración ganadora, en terminología ágil, evita la típica confusión entre misión y visión.

La mayoría de las empresas tienen grandes objetivos futuros, generalmente enmarcados como una declaración de misión y visión. Estas definiciones si bien son útiles para la estrategia, con demasiada frecuencia son abstractas, carecen de contexto y pintan un panorama agradable de un posible futuro feliz que no hace referencia a la competencia, a los clientes o a ganar.

Por otra parte, suelen confundirse con mucha facilidad. Por eso, muchas veces descubrimos que una frase que ha sido calificada como misión nos parece visión o viceversa.

Aspiración ganadora

Para evitar lo anterior, es preferible, utilizando un enfoque ágil, usar simplemente un solo término, que llamaremos aspiración ganadora. La aspiración ganadora según la define Roger Martin en Playing to Win, define dos aspectos: ¿Qué estás tratando de lograr? y ¿qué significa ganar en este negocio?

Como se puede apreciar es una mezcla entre misión y visión. Describe el ¿cómo es ganar para esta organización? y ¿cuál es, específicamente, su aspiración estratégica? Estas respuestas son la base de la discusión de estrategia de una organización, ya que establecen el contexto para todas las opciones estratégicas que siguen.

La aspiración ganadora está muy relacionada con lo que Simon Sinek llama el porqué. Él dice que los clientes no compran el qué haces, sino porque lo haces. Si bien lo anterior es cierto, también lo es que Martin enfatiza la importancia de declarar no solo el propósito, sino que también el qué significa ganar, o en otras palabras la meta.

Un ejemplo

Pongamos un ejemplo. Supongamos que somos una empresa que vende jugos naturales. La aspiración ganadora de esta compañía podría ser: “Queremos que nuestros clientes sean más saludables, incorporando más frutas y verduras en sus vidas.

A su vez, queremos doblar la empresa en tres años, creando un modelo de negocio sostenible”. Como se aprecia, la primera parte declara el propósito de la organización, mientras que la segunda, la meta madre a conseguir en el futuro.

Para ser sostenible, las organizaciones deben procurar ganar en un lugar particular y de una manera particular, traduciendo el futuro feliz abstracto en aspiraciones ganadoras definidas.

Por supuesto, las aspiraciones ganadoras se verán diferentes en distintas industrias, porque ganar para una marca de consumo masivo no es lo mismo que para una clínica.

Pero cada organización debe conceptualizar lo que significa ganar. Tomemos una clínica, por ejemplo. Ganar podría significar ser el proveedor preferido para sus clientes. En cualquier caso, debería ser más que simplemente “servir las necesidades de los clientes”. Eso sería una receta para la mediocridad en lugar de una verdadera aspiración ganadora.

Cuando una organización se dispone a jugar, en lugar de ganar, no invierte adecuadamente y rara vez toma las decisiones realmente difíciles. En pocas palabras, si una organización no se dispone a ganar, rara vez lo hace.

Al establecer aspiraciones ganadoras, mire a sus mejores competidores en la industria y considere hacer las siguientes preguntas: ¿Qué están haciendo estratégica y operativamente que sea mejor que nosotros? ¿Dónde y cómo nos superan? ¿Qué podríamos aprender de ellos y hacer de manera diferente?

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