¿Qué es la transición energética (TE)?

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La transición energética (TE), un camino hacia la transformación del sector energético mundial para la segunda mitad del siglo XXI, requiere un esfuerzo masivo que aún está desalineado.

A partir de 1950, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero artificiales (GEI) se han multiplicado por casi siete; el 73% son de la energía (de ellas 20% transporte y 43% electricidad y calor). La energía es parte de nuestra vida diaria y de la economía moderna, y durante el siglo pasado sus usos basados en la combustión de combustibles fósiles (CF) la han convertido en el principal contribuyente de GEI.

¿Qué es la transicion energética? La transición energética (TE) es un camino hacia la transformación del sector energético mundial para la segunda mitad de este siglo. La meta es pasar de un sistema energético basado en el uso de combustibles fósiles a uno con cero emisiones netas de carbono.

Esto implica un cambio significativo en las tecnologías que usamos, sustituyendo o ajustando la infraestructura existente y construyendo sistemas energéticos de bajas emisiones de CO2e.

Sistema energético mundial

Todo ello requiere de un esfuerzo coordinado masivo internacional para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, especialmente el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7 (ODS 7) sobre Energía y el 13 (ODS 13) sobre Cambio Climático.

El mundo está desalineado respecto a una senda para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y el ODS 7. Por este motivo en septiembre recien pasado tuvo lugar un Diálogo de Alto Nivel sobre Energía, en la Asamblea General de las Naciones Unidas. En esa instancia se lograron nuevos compromisos de los países para acelerar las acciones que permitan alcanzar los objetivos del ODS 7 y el Acuerdo de París (*).

Transición energética: industrias extractivas, donde todo comienza

La TE generará una mayor demanda por tecnologías limpias, existentes y aquellas por desarrollar, y ello acarreará una fuerte demanda de minerales.

En este sentido, las industrias extractivas son el punto de partida en la cadena de suministro de las tecnologías limpias necesarias para la TE.

Ciertamente, los minerales son un elemento crítico en todas las tecnologías limpias. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en una senda que cumpla con los objetivos del Acuerdo de París, la participación de las tecnologías de energía limpia en la demanda total de minerales aumentará significativamente hacia el 2040; en el cobre a más del 40% y en el litio a casi el 90%. Con un crecimiento particularmente alto de minerales para los vehículos eléctricos (litio, níquel, manganeso, cobalto, grafito y cobre). Ello impone un gran desafío a los países abundantes en recursos mineros y a los fabricantes de tecnología; ambos deben asegurar un suministro confiable de los minerales y materiales necesarios para apoyar la TE.

(*) Conclusiones del Diálogo de Alto Nivel sobre Energía, puedes leer aquí: Un salto cualitativo pero todavía no suficientemente grande para una transición energética global, rápida y equitativa, por Pradeep Kurukulasuriya, PNUD.

 

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