¿Podemos hacer más por el medio ambiente, aun más allá de las regulaciones?

¿Usted, recicla lo suficiente? ¿Su empresa, es tan limpia como debiera? Hay casos exitosos de cuidado del medio ambiente.

Para muchos, las regulaciones ambientales son molestas. Para una persona o una pyme, la restricción vehicular trae muchos problemas. Una empresa mediana tiene que cumplir con cada vez más regulaciones. Asumiendo que somos respetuosos de la ley, las acataremos. Pero, ¿es suficiente? ¿Basta solo con cumplir (a veces al justo) con las regulaciones? ¿O es posible hacer algo más?

La respuesta tradicional es que hacemos lo que la autoridad nos pide, porque hacer más requiere recursos (siempre escasos), y asumimos que eso es lo óptimo, si no, las regulaciones se hubieran cambiado. Eso sería el mundo ideal, pero desgraciadamente nos enfrentamos con lo siguiente:

1. La suposición de que las regulaciones ambientales son óptimas está muy lejos de la realidad, por muchos motivos: son relativamente nuevas, no conocemos todos los impactos nocivos en el medio ambiente, ni tampoco lo que estos últimos producen en el bienestar humano.

2. Creemos que hacer más requiere muchos recursos. Se nos olvida que puede tener grandes retornos. Nuestros productos pueden ser más atractivos para un sector de la sociedad, y para mercados más exigentes, que además pagan mejor por ellos. ¡El valor de nuestra producción aumenta!

3. También se nos olvida que la contaminación, y el uso excesivo de recursos, no son gratis. Son productos que se literalmente “se hacen humo” o “se van por el desagüe”. Un proceso ineficiente contamina mucho más que uno eficiente. El peor uso de las materias primas es que se transformen en desechos. ¡No solo no producen renta, producen costos!

4. El daño que le hacemos al medio ambiente lo hacemos a nosotros mismos. A veces no lo percibimos, o se manifestarán en el futuro lejano, pero no deja de estar ahí. Y otras veces, nos afecta directamente, como ciudadanos y como trabajadores.

Hay muchos que muestran que hacer las cosas bien es bueno para la empresa, y ¡hasta se paga solo! Un ejemplo de conductas voluntarias son los Acuerdos de Producción Limpia (APL), que reúnen a muchas empresas, a veces competidoras, que se ponen de acuerdo con la autoridad para mejorar su desempeño ambiental. Todas se comprometen, y todas se benefician. Casos en www.produccionlimpia.cl

Estos conceptos están detrás de ciertos cambios en el tipo de regulación ambiental. La nueva Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) les traspasa a estos últimos la responsabilidad de hacerse cargo de los productos que ponen en el mercado.

La ley comenzará con ciertos sectores prioritarios. ¿Podrán ponerse de acuerdo los productores para mejorar su desempeño en conjunto? ¿Aprovecharán la oportunidad de hacer sus productos más amigables con el medio ambiente, de modo de reducir sus costos y los daños ambientales? ¿Podrán involucrar al consumidor, para que coopere en reducir los desechos? Y los consumidores, ¿estaremos preparados para colaborar con las empresas en esta tarea? ¿O creemos que ya estamos haciendo lo suficiente?

El dicho dice que nada es suficiente, pero ¿usted, podría reducir el uso y disposición de productos sin mayor esfuerzo? ¿Lo haría, aun sin obligación?





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