Innovación espacial: ¿Qué están haciendo los jóvenes para llegar al espacio?

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En América Latina, la innovación para el espacio está mucho más cerca de lo que creemos. Así lo demuestran jóvenes que ya están diseñando sistemas para el infinito y más allá.

De niños, cuántos soñamos con ser astronautas. ¡Muchos… y ahora ese sueño no es imposible!

El espacio es mucho más que viajar a la Luna y ahora a Marte, pues ofrece grandes posibilidades para innovar. Y no solamente a gente de larga trayectoria y muchos doctorados, sino que también a jóvenes. Y latinoamericanos.

Como parte de las plenarias abiertas a la comunidad que realiza Michael Leatherbee, profesor de Clase Ejecutiva UC y de la Escuela de Ingeniería de la UC, se efectuó la conferencia online con finalistas de Open Space, el programa espacial para jóvenes.

Aunque a uno no le interese para nada el espacio, pero tiene el “bichito” de la innovación, el relato de estos jóvenes, estudiantes de ingeniería argentinos y un chileno, demuestra que ¡sí se puede! Tener un buen equipo, no temer a nada e incluso partiendo de cero se pueden crear innovaciones para la Tierra o el espacio.

“Las oportunidades tienen dos elementos: un problema y una solución. En este caso, el problema puede estar en la Tierra y la solución en el espacio, o viceversa”, sintetiza Michael Leatherbee.

Innovación: Open Space

Ignacio Peña, cofundador de Open Space, señala que “el espacio está mucho más accesible de lo que uno piensa”.

Y ahora, la actual convocatoria en plena marcha invitó a los jóvenes de hasta 25 años de todo el mundo a desarrollar proyectos espaciales con el objetivo de llegar a la Luna antes de 2025 y al espacio profundo para 2030.

Entre otros, se trata de crear ImpactApps: aplicaciones que utilicen imágenes satelitales en iniciativas de impacto social y ambiental. Y también el diseño de un space habitat para la órbita, la Luna o Marte.

Otros tres desafíos son crear un moonsat (CubeSat de 3u para volar en órbita lunar); diseñar un moon rover de hasta 2 kg para la superficie lunar, y por último, una solar sail, vela solar para impulsar un CubeSat de 3u para el espacio profundo.

Ignacio Peña explica que se trata de convocatorias gratuitas para los estudiantes, quienes tienen la oportunidad de interactuar con equipos de otros países y con quienes participaron en la primera convocatoria del programa. Es decir, una oportunidad para estrechar lazos en el continente, como apunta Michael Leatherbee.

Innovación: Mapeo de los GEI con instrumentos de bajo costo

Uno de los equipos finalistas (argentino) se propuso hacer un sistema de mapeo de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera por medio de instrumentos de medición de bajo costo.

“Nuestra principal fortaleza es nuestro equipo formado por 7 estudiantes de ingeniería (5 mecánica, 1 aeroespacial y 3 de electrónica), y un alumno de biología”, detalla Malena Müller.

El grupo “motivado por el tema del cambio climático y apasionado por la industria aeroespacial” se dio tiempo de avanzar en su proyecto sin dejar sus clases normales en la facultad.

Prácticamente partiendo de cero, tuvieron que hacerse preguntas sobre cómo lograr que algo funcione en el espacio si no sabían cómo se comportaba la electrónica o como interactúan los GEI con los rayos del sol, etc.

“Hablamos con muchas personas que podrían parecer inalcanzables. Simplemente les enviamos un mail o por Twitter. Respondieron e hicieron aportes para nuestro trabajo. Por ejemplo, la agencia aeroespacial alemana”, destaca Carola Pedrosa, también integrante del grupo.

¿El resultado? Finalmente, diseñaron el sensor, con su respectiva evaluación económica y superando la complejidad técnica, el reducido tamaño del módulo satelital y considerando la precisión necesaria y según el presupuesto.

Innovación espacial en Chile

Francisco Eterovich es fundador de Estudiantes para el Desarrollo Aeroespacial, EDAE, de la Escuela de Ingeniería de la UC, donde cursa quinto año, en la especialidad de mecánica.

Cuenta que no sabía mucho de la industria aeroespacial, pero sí de aeronáutica. Ya antes hizo con otro compañero un cohete a propulsión sólida que sacó premio. Y de ahí nació la idea de crear un grupo interesado en el tema.

¿De qué se trata? De una plataforma de aprendizaje de ingeniería aeroespacial con base en la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas de manera aplicada. Esto es, crear misiones espaciales reales y descubrir todos los procedimientos que gobiernan a la misión. Por ejemplo, ecuaciones, procesos físicos y químicos, para poder aprender o enseñar en el camino.

Hasta con el apoyo de Bomberos

No han estado solos en este camino. Además del apoyo de la Escuela de Ingeniería de la UC, también consiguieron la ayuda de Bomberos, de la Asociación Chilena del Espacio y de la Facultad de Química y de Farmacia de la UC.

“Abordar el espacio es complejo porque no es llegar y llevar al espacio o viceversa. Hay que investigar para saber si algo funciona o no. Pero hay que ser movido, no tenerle miedo a nada, atreverse a preguntar a quien sea y es muy importante el tema del equipo”.

Además, agrega, “de proyectos como estos salen oportunidades en otras cosas, otros temas, porque vas conociendo gente, aprendiendo, viendo”.

Coincide con las finalistas argentinas. Se puede partir de cero, y según la motivación, “las cosas van saliendo” dice quien ya estuvo en una universidad norteamericana trabajando con un astronauta.

Innovación para democratizar el espacio

Otro de los finalistas del año pasado de Open Space fue el proyecto Space Shielding, impulsado por un grupo solo de estudiantes de ingeniería electrónica. Ninguno aeronáutico ni aeroespacial, enfatiza Julio Esteban.

La idea del proyecto es ayudar a democratizar el espacio a través de los componentes que usa la electrónica de los satélites.

En síntesis, hoy se utilizan sistemas electrónicos especialmente preparados para un ambiente hostil, de alta radiación, los que son extremadamente caros. Otra opción para proteger estos sistemas es cubrir completamente el satélite pero eso también eleva el costo. Y, una tercera posibilidad es proteger únicamente los elementos sensibles. El problema en este último caso es que la solución requiere un diseño especial y que no produzca consecuencias negativas en el resto del satélite. Otra vez, es caro.

Entonces, la solución que encontraron estos jóvenes fue estandarizar esta última opción. Es decir, en palabras simples, crear un “escudo” disponible para quienes estén desarrollando un satélite, reduciendo los costos por este ítem. En otras palabras, el valor es que el usuario no deba preocuparse de la radiación que podría afectar a la electrónica.

Innovar en el recreo, en una conversación, en cualquier parte… alegremente

Detrás de esta solución, agrega, hubo mucha investigación, mucho pensar. Y, por así decirlo, pensar alegremente; en el recreo, entre el estudio de una materia y otra, o en una conversación, etc.

Destaca también la importancia del grupo y de contar con opiniones de expertos calificados. “El espacio es un área multidisciplinaria, no se pueden hacer estos desarrollos solo”, agrega.

Cree firmemente en la democratización del espacio, y lo explica con un ejemplo. “La democratización de la electrónica llevó a la impresión 3D y esta, a la creación de prótesis. Imagínate que podría pasar con el espacio”.

 

Para más detalles, mira el video de la reunión online:

 

Actualízate con el curso sobre creatividad e innovación (online), que dicta Michael Leatherbee, en Clase Ejecutiva UC.  






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