Ese esquivo crecimiento: ¿Cuánto más rápido podemos crecer?

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Después de cuatro años de un esquivo crecimiento de la economía nacional, con una tasa promedio anual de 1,7%, la mitad de la tasa de crecimiento de la economía global que alcanzó a un 3,4% promedio anual, en 2018 la economía chilena logra un crecimiento de 4,0%. El mayor de los últimos 5 años en Chile, y por encima del crecimiento del PIB mundial de 3,7%. Y, para este año 2019, el FMI ha proyectado un crecimiento de 3,4% para Chile.

¿Cuánto más rápido podemos crecer? Esto depende de múltiples factores, externos e internos. Por ejemplo, de cómo se comporta la economía global, del crecimiento del comercio internacional y del comportamiento de nuestras exportaciones y de sus precios, de la mayor o menor inversión en capital, del desarrollo de nuestra fuerza laboral, y de las políticas y lo que nosotros hagamos para conseguir mayores o menores niveles de crecimiento.

En uno de los ámbitos donde sí hay mucho por hacer, está en el lograr poner en marcha ese tercer motor de crecimiento económico, que es adicional al aumento del capital físico y humano. Este tercer motor viene dado por la investigación y desarrollo e innovación y emprendimiento como elementos de transformación. Estos permiten que el país alcance mayores niveles de productividad, presencia y posicionamiento de nuestros servicios y productos en la economía global.

Cómo anda la innovación en Chile

De acuerdo con el Índice de Innovación Global (IIG), Chile es el país mejor situado en Latinoamérica, en el puesto 47, seguido de Costa Rica (54) y México (56). Luego aparecen Uruguay (62), Colombia (63), Brasil (64), Panamá (70), Perú (71), y Argentina (80) entre otros de la región que están aún más abajo en el ranking. Por otro lado, lideran el ranking las economías de Suiza, Países Bajos, Suecia, Reino Unido, Singapur, y Estados Unidos de América.

Si bien Chile lidera a nivel regional, a nivel global entre los 126 países evaluados en el IIG su ubicación es mediocre. Y sale mal evaluado si se considera su posición dentro de los países de la OCDE. Además, en el ranking IIG queda incluso por debajo de países que tienen un ingreso per cápita significativamente menor al nuestro, como son los casos de Vietnam, Ucrania y Tailandia.

El débil posicionamiento de Chile en el IIG responde, entre otros, a los bajos niveles de inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) que alcanza a 0,36% del PIB, menor que Brasil (1,28%), México (0,49%) o Argentina (0,53%).

Evidentemente muy alejado de los niveles de inversión en I+D como % del PIB de los países que lideran en el IIG, y que alcanzan a 3,37 en Suiza, 2,03 en los Países Bajos, 3,255 en Suecia, 1,688 en el Reino Unido, 2,160 en Singapur, y 2,744 en los Estados Unidos. Y también, por debajo de los niveles de inversión en I+D como % del PIB de Israel (4,25%) y la República de Corea (4,24%), países líderes en inversión en I+D como % del PIB, y de China (2,11) e India (0,624).

Empresas invierten poco en I+D

Además, si revisamos la componente de inversión en I+D que en Chile es financiada por las empresas, esta alcanza 0,13% del PIB, muy por debajo de nivel invertido por las empresas en la República de Corea, Japón o Estados Unidos, donde es de 3,19%, 2,45% y 1,71% en cada uno.

Mejorar los bajos niveles de inversión en I+D como porcentaje del PIB en el país —uno de los pilares de ese tercer motor de crecimiento económico— no se resuelve con un ajuste de sintonía fina de las políticas actuales.

Se requiere de un cambio más amplio, tanto cultural como institucional y de estructura de incentivos, que permitan modificar los órdenes de magnitud y poner en marcha la cultura de la innovación y emprendimiento. Esta última es el tercer motor de crecimiento económico que permitirá transformar a Chile en un país desarrollado.

Entonces, les dejo una pregunta para comentar: ¿Qué desafíos enfrentan y cuáles son los cambios que se deben adoptar desde las empresas, universidades, agencias de gobierno y en las políticas públicas, para que en Chile la investigación y desarrollo e innovación y emprendimiento sean un pilar sustancial y sostenible para el crecimiento económico?





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