Covid-19 y gestión del desempeño

La pandemia del Covid-19 es un momento clave para plantearse la gestión de desempeño como una herramienta para mejorar las organizaciones.

En estos días de pandemia, la mantención del sistema de salud al borde del colapso nos amenaza con una caída con efecto dominó que nos enfrenta a la fragilidad de la vida e incluso, a poner sobre la mesa el carácter ético en la designación de la llamada última cama. De igual manera, hemos visto los daños colaterales de esta situación desde el plano económico, que arrasa con múltiples fuentes de empleos.

Sumado a lo anterior —desde el plano laboral—, la incertidumbre que suscita la emergencia sanitaria nos pone en alerta, respecto a la factibilidad de seguir desempeñándonos en el mismo cargo en un futuro próximo. En definitiva, el panorama resulta desalentador de cara al futuro.

Reflexión y acción

A partir de cuán amenazadas están las fuentes de trabajo1, interesa ahondar en quienes no han vivido ese efecto. ¿Serán capaces de mantener el empleo? ¿Hay algún aspecto que sí puedan controlar?

Convengamos en que se trata de un fenómeno multicausal, pero desde el punto de vista netamente laboral, cabe preguntarnos: ¿Es mi desempeño un factor protector ante el desempleo? Lo anterior es clave ante un contexto que parece desafiar aún más que antes el ejercicio laboral.

Desde este nuevo lugar en el que nos situamos, ¿cuánto ha cambiado la forma en que me relaciono con las demás personas de la organización? ¿Estoy trabajando en base a objetivos? ¿Mantengo las metas que tenía de forma previa a esta crisis?

Un rol activo desde la oportunidad

Es un momento clave para la acción. Hoy —alejados del escritorio y de las personas—, enfrentamos el desafío de establecer metas, de evaluar objetivamente, de reorientar el desempeño, de retroalimentar y trazar en conjunto, planes de acción para la consecución de los objetivos. Es decir, hacer realmente gestión de desempeño.

Esto implica entender que la promoción del trabajo en equipo, el fortalecimiento de la confianza y la comunicación asertiva son la base para el éxito organizacional. Aquello conlleva a relevar el valor de la retroalimentación y de mantener conversaciones difíciles con quienes trabajamos.

Finalmente, conlleva a despojarnos de la clásica evaluación carente de sentido, que, si bien puede reconocer, da cuenta de nuestro desinterés por ser actores relevantes en el desempeño del otro. Hay que conferir a la gestión de desempeño el lugar que merece. ¡El tiempo es nuestro y es ahora!

Referencias:
Su mayor nivel en 10 años: Desempleo en Chile alcanzó el 8,2% en el trimestre enero-marzo (30 de abril de 2020). CNN Chile. 

El autor de este artículo es Juan Pablo Véliz Campos, coordinador Área Gestión del Cambio Organizacional, Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, Chile, y alumno del Curso gestión de personas (online) de Clase Ejecutiva UC, que dicta el profesor Maximiliano Hurtado. Lee aquí sobre el curso.