Chile y la transición energética mundial

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El país está llamado a jugar un papel clave como punto de partida en la cadena de suministro para gran parte de la economía global y la transición energética mundial.

¿Qué es la transición energética (TE)? Es un camino hacia la transformación del sector energético mundial para la segunda mitad de este siglo, desde un sistema energético basado en el uso de combustibles fósiles (CF), a uno con cero emisiones netas de carbono.

En este escenario, el país está llamado a jugar un papel clave como punto de partida en la cadena de suministro para gran parte de la economía global y la transición energética.

TE y Chile: abundancia de minerales

Chile es un país con abundantes recursos naturales y mineros, en cobre con el 28% de la producción mundial y el 23% de las reservas, y en litio con el 22% de la producción mundial y 44% de las reservas, ambos minerales esenciales para sostener la transición energética (TE). La minería representa cerca del 12% del PIB, el 56% de las exportaciones —91% de las exportaciones mineras son de cobre— y contribuye con el 6% de los ingresos del Estado (2020).

En el país, el 77% de las emisiones de CO2e proceden de la energía, mayoritariamente generación eléctrica y transporte, y la industria minera representa cerca del 17% de las emisiones, por emisiones directas más el consumo electricidad en base a combustibles fósiles (CF).

¿Qué rol juega Chile en la transición energética?

Con sus abundantes recursos naturales y mineros, Chile está llamado a jugar un papel significativo como un punto de partida en la cadena de suministro para gran parte de la economía global y la TE. Aquí el cómo se extrae y genera valor desde nuestros recursos naturales y mineros debe ser coherente con los objetivos del cambio climático, normas sociales y medioambientales.

Chile tiene un fuerte compromiso con los ODS y el Acuerdo de París, aumentando en 2020 la ambición en sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC). Hoy se reconoce en el desarrollo de la ciencia y tecnología un rol central en el logro de dichos objetivos, y así han dado cuenta las autoridades de gobierno y actores locales, reflejado en las múltiples iniciativas a las que ha convocado el Estado para que con el uso de la ciencia y desarrollo de tecnologías se avance en mejorar la sustentabilidad y el valor local de los recursos naturales y mineros.

TE y Chile: algunas condiciones excepcionales

En muchos ámbitos, Chile cuenta con laboratorios naturales, y la macrozona norte dispone de condiciones excepcionales para el desarrollo y escalamiento de tecnologías limpias vinculadas al aprovechamiento de la energía solar y los abundantes recursos mineros, lo que se beneficia por la existencia de:

  • Un clúster de empresas mineras de clase mundial en cobre, litio y otros minerales, con gran apetito por avanzar en su sustentabilidad y limpiar su matriz energética.
  • Una diversidad de empresas de energía de clase mundial que de manera acelerada están transitando hacia las ERNC.
  • Importantes capacidades instaladas, además de infraestructura, carreteras y puertos.
  • Entorno empresarial líder en el sur, con un creciente anhelo por aumentar el valor añadido de los recursos y crear nuevas industrias como la del hidrógeno verde.

Las acciones de promoción desde el Estado en ciencia y desarrollo de tecnologías crean las oportunidades para abordar los riesgos de Chile al estar en la primera línea para responder a un gran aumento de demanda de minerales; riesgos como aumento de emisiones CO2e; sociales; ambientales relacionados a suministro de agua, contaminación y desechos; y de las necesidades de escalamiento del conocimiento y capacidades, entre otros.

TE y Chile: Oportunidad en nuevas tecnologías

De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), entre un tercio y un medio de las reducciones de emisiones acumuladas que son necesarias para lograr emisiones netas cero para estar en la senda consistente con los objetivos del Acuerdo de París, provienen de tecnologías que hoy no están disponibles comercialmente.

Y Chile, usando la ciencia y el desarrollo de tecnologías limpias, buenas políticas públicas y con un royalty en la minería que apoye nuevas inversiones en el sector y nos permita ser muy competitivos, puede aportar globalmente minerales requeridos para la TE junto con nuevas tecnologías limpias que darán mayor sostenibilidad a la minería.

Promoviendo un entorno de negocios propicio para la inversión y el desarrollo tecnológico, el país puede aspirar a que, en esta década, las inversiones en el sector minero superen los más de US$ 90 mil millones de la década pasada; jugando un rol clave en la TE y escalando, además, en las cadenas de suministros globales, generación de mayores capacidades y empleos a nivel local.

Lee el artículo anterior ¿Qué es la transición energética (TE)? 

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