¿Cómo incentivamos la integración de energías renovables?

No cabe duda que el uso de combustibles fósiles es uno de los principales culpables del aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero  (GEI), pero el alto costo en la producción de las energías renovables no incentiva su desarrollo masivo.

Sin embargo, cuando se hacen estimaciones de los costos asociados a las externalidades negativas producidas por la generación y uso de combustibles fósiles, no se hace tan evidente que las energías renovables sigan siendo más caras: no debemos dejar de lado el impacto en la salud ni en el medioambiente, por nombrar algunas consecuencias.

“3000 millones de habitantes dependen de la leña u otra biomasa para cocinar y obtener calefacción, actividades que generan contaminación atmosférica y del aire en lugares cerrados, un problema que causa alrededor de 4,3 millones de muertes todos los años” (http://www.bancomundial.org)

Un progresivo aumento del cambio climático ha llevado a organismos internacionales a implementar medidas orientadas a la reducción de GEI y el fomento de las ER. Junto a esto,  los países están desarrollando políticas de incentivo de las energías renovables.

¿Cuáles son las principales políticas de incentivo de las ER?

  • Sistema de tarifas especiales: corresponde  a  una  fijación  del  precio  para  las  energías renovables. En  este sistema, habitualmente se  garantiza la conexión  y  el acceso a la red eléctrica.
  • Sistema de cuota: En este sistema, el Estado fija un porcentaje mínimo de generación de energía a través de fuentes renovables. El  principal  atributo  de  este  sistema  es  su  neutralidad  tecnológica;  es  decir, los generadores  de energías renovables compiten de igual a igual en el mercado, independientemente de la tecnología  empleada  para  la  generación  de  energía  eléctrica.
  • Sistema de subastas: consiste en licitar una cantidad fija de energía (o potencia) al mejor postor  (oferta  de  menores  costos)  entre  un  conjunto  de  oferentes  de  energías  renovables.

¿Y en Chile?

A nivel latinoamericano, Chile obtuvo el primer lugar en inversión de energías renovables y en su lucha contra el cambio climático, según Climatescope 2016, estudio realizado por Bloomberg New Energy Finance y el Banco Interamericano de Desarrollo.

“Esto se debe principalmente a la inversión récord en proyectos de energía renovable no convencional (ERNC), que se ha más que duplicado: saltando de 1,3 mil millones de dólares en 2014 a 3,2 mil millones de dólares en 2015” (http://www.energia.gob.cl/energias-renovables)

Resultados que evidencian la implementación de políticas de incentivo a las ER, reflejadas en la Ley 20.257 (Ley ERNC) Esta ley rige desde el 1 de enero de 2010 por 25 años, y obliga a ciertas empresas eléctricas a certificar que  una  cantidad  determinada  de la energía proviene  de  medios de generación  renovables  no  convencionales .

En los últimos años, Chile ha tenido un gran desarrollo del sector de las ERNC  y así lo señala el director ejecutivo de la Asociación Chilena de Energías Renovables (ACERA), Carlos Finat: “solo en los últimos cinco años han visto un desarrollo masivo del sector, debido, en parte, a la apertura normativa que ha permitido “emparejar la cancha” para que las ERNC puedan competir con las tecnologías convencionales; pero también a la significativa baja de los costos de inversión de estas tecnologías, y a la calidad y cantidad de recursos ERNC que tiene el país”

Datos alentadores que permiten tener la visión de un escenario ambiental más favorable en el largo plazo, aprovechando las ventajas naturales para la generación “limpia” de energía  que posee el país.

* Artículo basado en el curso de Energías Renovables de Clase Ejecutiva UC

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