Segunda vuelta presidencial: Negociar para conquistar a los electores


¿Por qué negociar? Porque en la segunda vuelta se busca destacar coincidencias con los cercanos, para profundizar las diferencias con el otro candidato.

En estos meses hemos sido actores y testigos de una de las más importantes expresiones de la política: la elección de quienes serán encargados de dirigir el Estado durante el próximo período. El domingo 19 de noviembre recién pasado, tuvo lugar la primera vuelta eleccionaria en la cual fueron seleccionadas las dos primeras mayorías. En pocas semanas, deberán enfrentarse para que una de ellas sea mandatada por la ciudadanía a cumplir el programa de gobierno prometido. Llegó la hora de negociar.

Este corto lapso de cuatro semanas volverá a estar marcado por la incertidumbre. Precisamente en eso consiste adoptar una decisión: convertir la incertidumbre en riesgo. Desconociendo el futuro, que permanece incierto, se debe asumir el riesgo de convertirlo en algo deseado.

Atraer a los ciudadanos

En política se trata de tomar decisiones vinculantes, vale decir, que deberán ser aceptadas como propias por los representantes que sean elegidos. La función de estos también consistirá en decidir, pero teniendo como premisa la decisión de quienes, con su voto, les otorgaron la legitimidad para hacerlo.

Por eso los candidatos presentan sus programas donde explican lo que pretenden hacer si resultan elegidos: cuáles serán las premisas que orientarán sus decisiones como gobernantes.

Con estos programas se busca atraer los intereses de los ciudadanos y lograr sus preferencias. Un voto es la expresión contingente de la voluntad de un ciudadano. Cada vez que se vuelve a enfrentar una decisión es preciso comprender que la contingencia es otra. Y que la voluntad ciudadana debe ser nuevamente conquistada.

En la segunda vuelta se requiere mantener y modificar los programas y esto se hace negociando para sumar adherentes, pero sin desilusionar a quienes manifestaron su apoyo en la primera vuelta.

Antes, en la primera vuelta se trataba de marcar diferencias. En la segunda se busca destacar coincidencias con quienes hoy parecen cercanos, para profundizar las diferencias con el candidato que constituye la otra opción.

En qué consiste la negociación

La negociación, entonces, no consiste en el simple traspaso de los votos de uno a otro candidato, sino en demostrar a unos que, pese a sus cambios, un programa sigue respondiendo a sus intereses y, a otros, que las modificaciones introducidas lo convierten en la mejor respuesta a los suyos.

La situación es compleja y su complejidad aumenta cuando se quiere sumar intereses de nuevos posibles votantes, cuyas voluntades parecen muy distantes e, incluso, opuestas entre sí.

El riesgo de esta decisión consiste en dar a entender que la incertidumbre ha sido develada, que se puede predecir el comportamiento contingente de los electores, en el secreto de la cámara de votación. Con esta ficción, se pretende conquistar a los indecisos, anunciándoles un futuro conocido que vale la pena construir o evitar por cualquier medio.

Lecturas adicionales

Lee aquí, en inglés, sobre los sesgos morales en elecciones presidenciales, en un artículo de Kellog Business Program de la Northwestern University.

Sobre la competencia en el mercado de la publicidad para elecciones presidenciales (Kellog Business Program de la Northwestern University), lee aquí, en inglés.

Entérate aquí, en inglés, sobre estrategias para la formación de equipos en este artículo del Program on Negotiation de la Universidad de Harvard.