Publicidad e identidad: ¿Tu marca resuena en el corazón de tus clientes?

publicidad identidad

En general relacionamos la publicidad como una actividad que nace y se desarrolla entre productos, servicios, transacciones. Sin embargo, ella es parte de un sistema mayor donde lo transado no se limita solamente a cosas y dinero, sino que también a emociones e identidades.

Por ello pensar que la exposición a mensajes publicitarios no tiene consecuencias en otros planos de la experiencia humana es una irresponsabilidad. Toda acción comunicacional desplegada colectivamente tiene efectos importantes en la subjetividad. Y la publicidad se inserta precisamente en este espacio, una actividad de alto impacto en el mundo interno de las personas.

Desde su nacimiento cada ser humano constituye a lo largo de toda su vida una identidad única. Esta es el resultado de una compleja interacción del sujeto con su entorno inmediato, las instituciones sociales y la cultura que lo alberga.

En este sentido la publicidad es un agente de socialización importante que no podemos olvidar y menos subestimar por el peso que tiene en la construcción y mantención de nuestra identidad personal.

La identidad personal es un estado interno el cual se construye y constituye biográficamente. Su consistencia es clave para el buen funcionamiento interno y la adaptación que el sujeto logra con su entorno inmediato.

Una identidad adulta, donde el mundo interno del sujeto está integrado con la realidad externa, hace que la persona pueda vivir en armonía con su entorno.

Qué buscan las marcas

Las marcas buscan integrarse a la vida de las personas, a sus actividades y compartir emociones y experiencias con ellas. Por ello el concepto de identidad cuando es adoptado por las marcas, les permite entablar una conversación simétrica y fructífera con las personas desde elementos más allá de productos y servicios. Es la puerta de entrada a la cultura y a la subjetividad de sus clientes.

La publicidad busca generar mensajes para las marcas. Mensajes que deben encontrar eco en los clientes. Para lograr generar receptividad hacia los mensajes es clave sintonizar con el público objetivo desde aquellos elementos que son relevantes para ellos.

El público escucha aquello que resuena en su corazón y en sus prácticas cotidianas. La idea de insight en publicidad se relaciona directamente con esta conversación entre producto y persona bajo un marco de sentido donde las identidades se construyen, moldean y evolucionan. El insight, podríamos decir, es el puente entre la identidad del sujeto y la identidad del producto reflejada en su marca.

Verdad-mentira, verdadero-falso se juegan en este intercambio. En una era donde la transparencia resulta fundamental para establecer confianzas, hablar desde la verdad es un imperativo.

Queremos una relación verdadera

Quien define lo verdadero es el cliente y su identidad. Las probabilidades de conectar personas y marcas se basan en hablar desde aquello que resulta verdadero para el cliente, es decir, desde aquello que aporta a la construcción de su identidad.

Una identidad integrada es verdadera. Lo mismo vale para una marca; debe mostrar todos aquellos aspectos que la constituyen de verdad y la sitúan en su esencia. Solo así, con verdad y consistencia, será posible tener una relación de largo plazo con todos sus clientes.

Un encuentro con una marca debería ser también un encuentro consigo mismo. El énfasis debería estar en el encuentro más que en la marca o el sujeto. Es la relación entre ambos lo que se construye en el largo plazo. Las cosas, los productos, los objetos adquieren sentido cuando se integran a la vida; la vida no se integra a ellos, son ellos los que adquieren vida.

De la misma forma como nosotros vamos construyendo el sentido de nuestras vidas en todas las acciones que emprendemos cotidianamente, la marca y su identidad responden al desafío de contactarse verdaderamente con los usuarios cuando logran integrarse a este proceso. Nada complejo, pero nada fácil.