Productividad minera e innovación: hay muchos jefes y poca tecnología


No solo el nivel del precio de los metales afecta la productividad minera.

El mes pasado concluyó un proceso de importancia capital para la minería chilena: la Comisión Nacional de Productividad (CNP) entregó a la Presidenta de la República y a la opinión pública las conclusiones del Estudio de Productividad de la Gran Minería del Cobre.

El diagnóstico inicial, en el cual participaron en forma inédita y valiente 12 faenas mineras nacionales, es que desde el 2000 la productividad en Chile viene deteriorándose, y particularmente, por el impacto negativo de la productividad minera.

La minería fue, desde 1990 hasta el 2000, uno de los puntales de la productividad nacional, y sin embargo, a partir de 2000 esto cambia radicalmente.

De hecho, según la estimación de la CNP, la productividad total de factores en la minería cayó alrededor del 1% anual entre 2000 y 2014, y esto corregido por factores externos a la gestión tales como la caída de las leyes del mineral.

Esta caída está fuertemente influenciada por el boom de precios del superciclo, que hizo que la productividad cayera en todas las faenas mineras, incluso las más productivas, pues las empresas impulsaron la producción a costa de la productividad para aprovechar los inusitados márgenes que posibilitó el alza del precio del metal.

La CNP identifica algunos problemas importantes en relación con la innovación. Por ejemplo, el limitado uso de tecnología en la minería nacional (aunque la disponibilidad no es la barrera, sino simplemente su uso), y la reducida autonomía e iniciativa con que trabajan sus operadores.

En esto último es palmaria la constatación de que la minería chilena opera con entre 6 y 8 capas jerárquicas, versus 4 o 5 de las faenas líderes mundiales. Existe por lo tanto entre nosotros una cultura “basada en el control, que reduce la iniciativa, coarta la autonomía, diluye responsabilidades entre capas y eleva los costos”.

En resumen, una cultura de regimiento. Lo que nos está dando el estudio del CNP es nada menos que un campanazo de alerta a la industria nacional en elementos clave para la innovación.

Sin tiempo para explorar el futuro

La innovación consiste en poner el futuro en la agenda del presente, y también los recursos. ¿Pero cómo hacerlo en compañías que saben explotar —el presente— y nunca tienen tiempo para explorar el futuro?

Para innovar se necesita salir de la cultura corporativa típica donde lo único bueno está adentro y lo de afuera es, por lo bajo, sospechoso.

La innovación nace normalmente en la diversidad, en el riesgo, en la pregunta ingenua sobre lo básico, y la hacen muchas veces aquellos que no sabían de los imposibles.

Para más remate el tiempo es escaso, y por lo tanto se requiere gestionar distinto, con mayor delegación, empoderamiento, con decisiones alineadas pero mucho más distribuidas, pues la innovación vive indefectiblemente en lo transversal y no en lo vertical.

Y se requiere del involucramiento, del espacio en la agenda del líder, no para desarrollar la innovación personalmente en sus 24 horas diarias, sino para balancear los resultados del presente, de la explotación del negocio, con la exploración del futuro, con la escucha al menos de lo que su propia gente imagina del porvenir de su empresa.

¿Será el campanazo de la CNP suficiente para movilizarnos hacia la productividad e innovación en la minería chilena?