Pandemia: ¿Es hora de cambiarse de fondo en la AFP?

No existen recetas obvias en cuanto a los ahorros personales de las AFP ante la incertidumbre provocada por la pandemia. La recomendación general es ser prudente.

En estos tiempos de cuarentena la incertidumbre nos acecha en distintos aspectos de nuestra vida: la salud, la familia y el futuro.

Probablemente la menos urgente de las inquietudes, pero una que puede llegar a ser relevante en el ámbito económico, tiene relación con lo que está pasando en los mercados financieros, ya que esto tiene un impacto en nuestros ahorros de largo plazo.

Si bien no existen recetas obvias en cuanto a los ahorros personales ante tanta incertidumbre, surge la interrogante: ¿es hora de cambiarse de fondo en la AFP?

Analicemos brevemente las fuentes de las incertidumbres, sus efectos en los mercados y discutamos qué alternativas de acción se pueden seguir.

1. La pandemia: Si hay algo incierto actualmente es cuál será el desarrollo futuro de esta pandemia. Información acerca de los niveles actuales, así como de su evolución futura es muy contradictoria y cambia minuto a minuto. Cuando escribo estas líneas, Santiago está en cuarentena total y los fallecidos diarios suben exponencialmente.

Un estudio reciente del Financial Times para diversos países y ciudades compara los fallecimientos históricos con los de este año encontrando aumentos porcentuales de varias centenas (Figura 1). Pero no solo eso, sino que además informa que los reportes oficiales mundiales de fallecimientos debido al Covid-19 solo explican una fracción del incremento observado, por lo que la situación real puede ser sustancialmente peor a lo conocido.

Figura 1 Aumento de fallecidos semanales respecto de promedio histórico

Pandemia AFP Figura 1 Aumento fallecidos
Fuente: Financial Time, 26 abril 2020

2. Los mercados financieros: La incertidumbre con respecto a realidad actual y futura de la pandemia y especialmente acerca de las medidas sanitarias que se impondrán, se transmite directamente a los mercados financieros. Sus principales efectos son la destrucción de valor sumado a un aumento de la volatilidad o incertidumbre futura.

La Figura 2 muestra como en Chile tanto las acciones como la renta fija aumentaron fuertemente su volatilidad en marzo debido a los efectos de la pandemia.

Figura 2 Aumento de la incertidumbre en mercados financieros Chile

Pandemia AFP Figura 2 Aumento de incertidumbre
Fuente: www.RiskAmerica.com

¿Qué hacer con las inversiones?

Existen básicamente dos estrategias a seguir: Estrategia activa o estrategia pasiva.

La estrategia activa consiste en monitorear cuidadosamente la situación del mercado y modificar la composición del portafolio vendiendo los activos que van a bajar de precio y sustituyéndolos por aquellos que van a subir.

Esta estrategia activa se ve muy prometedora pues significa un aumento en la riqueza para quien la sigue exitosamente.

Sin embargo, el principal problema es que para que sea exitosa su contraparte (es decir, quien le compró los activos malos y le vendió los activos buenos) debe sufrir una pérdida de riqueza.

Es necesario recordar que comprando y vendiendo activos financieros no se puede “crear” riqueza, sino que solo transferirse entre las dos partes. Lo que gana una lo pierde la otra.

Quienes desarrollan esta estrategia de inversión activa en forma exitosa se dice que tienen market timing, en otras palabras, saben cuándo entrar al mercado accionario, o de renta variable, y cuándo refugiarse en el mercado de renta fija, anticipándose a lo que vaya a ocurrir.

Alternativamente, la estrategia de inversión pasiva consiste en analizar las preferencias del inversionista, es decir cuánto riesgo está dispuesto a asumir para obtener un mayor retorno.

Mientras más averso al riesgo este sea, su portafolio estará más concentrado en renta fija, versus los de renta variable, que son más riesgosos pero tienen un retorno esperado superior. Esta estrategia asume que el inversionista no posee un mejor market timing que su contraparte.

¿Qué se sabe de la inversión activa?

La mayoría de los académicos tienden a recomendar extremada prudencia con las estrategias de inversión activas debido al riesgo que estas conllevan. Cabe destacar que algunos inversionistas pueden tener la capacidad de anticiparse a los eventos del mercado. Sin embargo, esta habilidad no puede ser general, pues de serlo, los precios de los activos se actualizarían instantáneamente eliminándose el beneficio que se deseaba obtener.

Un ejemplo de una estrategia de inversión activa es la que siguen las personas que permanentemente se cambian de fondo de las AFP siguiendo recomendaciones, por ejemplo, de asesores previsionales.

Varias autoridades económicas han manifestado la inconveniencia de seguir estas recomendaciones, en base a cuatro argumentos: el primero es la posible inestabilidad en los precios en los mercados financieros, debido a que cambios masivos de inversiones exigen compras y ventas de activos por altos montos. El segundo argumento es que las carteras de inversión que tienen las AFP debido a estos eventuales cambios masivos terminan sacrificando parte de su rentabilidad para todos los afiliados, ya que estas deben mantener montos significativos en activos líquidos de menor rentabilidad para estar preparadas para estos requerimientos.

El tercer argumento dice relación con las eventuales menores rentabilidades que consiguen quienes implementan estas estrategias activas siguiendo recomendaciones de asesores que no necesariamente tienen buen market timing.

Finalmente, hay autoridades económicas que plantean la potencial existencia de conflictos de interés de algunas recomendaciones debido a las carteras de inversión de quienes las entregan.

De hecho, El Mercurio hace pocos días (mayo 2020) publicó un resumen de un estudio realizado por la Superintendencia de Pensiones. En él se planteó que luego de haber analizado el efecto de casi ocho millones de traspasos de fondos de las AFP en los últimos seis años, los afiliados tuvieron una pérdida de 5,6% en su rentabilidad comparado con si no hubieran realizado esos traspasos.

¿Qué tan riesgoso es cambiarse continuamente de fondo?

Hace un par de años me correspondió hacer el ejercicio de calcular el resultado de seguir durante 15 años una estrategia activa moviéndome diariamente entre el Fondo A y el Fondo E de las AFP. Implementamos dos variantes de esta estrategia: La estrategia Timing+ consistía en suponer que siempre teníamos razón (teníamos un market timing perfecto) y nos cambiábamos diariamente al fondo que al día siguiente iba a subir.

La segunda variante consistía en equivocarnos siempre, es decir movernos diariamente al fondo que al día siguiente iba a bajar. A esta segunda estrategia la llamamos Timing–. No será sorpresa para nadie que la estrategia Timing+ dio mejores resultados que la estrategia Timing–.

Lo que sí debería sorprender es la magnitud de la diferencia. Si al inicio de los 15 años de simulación supusimos que habíamos invertido $1 millón, al término de los 15 años haciendo Timing+ había juntado $12.000 millones, en cambio la estrategia Timing– , solo terminaba con un saldo de menos de 1.000 pesos. La Figura 3 compara las rentabilidades anuales de ambas estrategias mostrando la gran variabilidad en los resultados.

Figura 3 Rentabilidad anual 15 años fondos AFP

para diferentes estrategias de inversión

Pandemia AFP Figura 3 rentabilidad anual 15 años
Fuente: Elaboración propia con datos de www.RiskAmerica.com

Lo que trata de ilustrar el ejercicio es el gran riesgo que significa utilizar estrategias activas. Es cierto que se puede ganar mucho, pero también tener un resultado muy desfavorable.

En resumen, la recomendación general es a ser prudente. Si no se tienen habilidades especiales, más vale quedarse en el fondo en el cual se está… y esperar a que la situación mejore.

Este artículo fue publicado en el diario El Mercurio de Santiago en mayo de 2020. Puedes descargar el PDF aquí, luego de completar unos datos. 

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Profesores ayudantes del curso: Joaquín Santa María (jasantamaria@uc.cl) y Mariavictoria Enberg (mdenberg@uc.cl).





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