¡Me muero por innovar en Chile!

Me muero por innovar en Chile, curso modelo de negocios y financiamiento para el emprendimiento

Es esa sensación, de que la muerte acecha combinada con la incertidumbre total, lo que nos moverá a realmente innovar en Chile.

Vemos el impacto de la pandemia en nuestra economía, pero probablemente esto es solo un efecto acelerador de la pérdida de productividad y competitividad que venía arrastrándose en Chile desde el año pasado: Imacec malos, desocupación, baja en la inversión, entre otros.

Todos estos indicadores han llevado a la UTI a nuestra economía y el Gobierno empieza a suministrar todo tipo de “fármacos y drogas” para que los indicadores repunten: créditos Covid, bonos, cajas de comida e incluso polémicos retiros de fondos de pensión.

Aunque efectivamente son medidas necesarias, no resuelven los problemas estructurales. Por ello, más allá de la pandemia, ¿cuál es el virus que está realmente en nuestra cultura empresarial?

¿Para qué innovar en Chile entonces?

Cuando hemos vivido cuarenta años de bonanza —vaivenes menores mediante— con grandes rentabilidades sobre el patrimonio, con poderes monopólicos sublimes, dejando a nuestra industria acomodarse lentamente en una profunda zona de confort, viene la pregunta de fondo: ¿Para qué innovar realmente entonces?

Cabe aquí solo la innovación incremental: hacer un poco mejor la pega que siempre se ha hecho. Sin existir nada realmente disruptivo pues, si cambiamos ese statu quo nuestras propias industrias estarían jibarizándose.

Por ello, el juego de la innovación se habría dejado a gerentes de esas áreas que en realidad tienen poco presupuesto y, por ende, un leve impacto real en lo estratégico del negocio.

Aparece la “percepción de muerte”

Hasta que un día, se nos aparece la “percepción de muerte…” Sí, esa sensación de pérdida incontrolable, miedo, inseguridad, la zona de confort desparece y vemos a primos lejanos de nuestras industrias, esos que viven en el primer mundo, dejando de existir.

Aquellos que se creían inmunes en un oasis ven emerger la imperiosa necesidad de sobrevivir y de —finalmente— ¡Innovar de verdad!

Así se arman gerencias de innovación reales, que dependen del gerente general, directorio o de los dueños mismos. Los centros de investigación y las universidades empiezan a tener un rol más integrado al ecosistema, patentes, start ups, Corfo, Endeavor, inversionistas ángeles y otros. Todos ellos  comienzan a tener un sentido más tangible para la sociedad.

Es esa sensación, de que la muerte acecha combinada con la incertidumbre total, lo que nos mueve hacia el verdadero mundo de la innovación abierta, para construir el soñado ecosistema del emprendimiento chileno, que tanto requerimos para dar el próximo salto a un país 4.0.

Por eso, hoy… ¡Me muero de ganas de innovar en Chile!

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