Los acuerdos de libre comercio y su “justicia”


Lo que interesa es el consumo y bienestar de la población en los acuerdos de libre comercio, no la producción.

Recientemente, el presidente Trump, en una entrevista al semanario The Economist, decía que deseaba deshacer o al menos renegociar los acuerdos de libre comercio (ALC), como por ejemplo, el Nafta. ¿Por qué? Porque estos acuerdos, según él, son injustos para los Estados Unidos.

Lo interesante es que esta fuerte afirmación se basa en que el déficit comercial de Estados Unidos con México es excesivo y persistente.

Tener un superávit comercial no debiese ser un objetivo per se, ya que es equivalente a pensar que lo que importa para el bienestar de un país es la producción y no el consumo.

El libre comercio lleva a los países a especializarse según sus ventajas comparativas. Producen y venden productos y servicios en los que son más eficientes, lo que aumenta las fronteras potenciales del consumo y del bienestar.

¿Por qué potencial? Porque siempre ante cualquier medida de política económica, como la de abrir la economía al libre comercio, hay agentes (consumidores y productores) que ganan y otros que pierden. Esa es una de las principales razones de por qué hay agentes haciendo lobby para que la apertura al comercio no se produzca.

Los procesos de apertura unilateral son a veces criticados por el hecho de que si bien generan ganancias de eficiencias en un país, no generan acceso a los productores de ese país en otros mercados.

De aquí nace la idea de que los ALC entre dos o más países generan a los distintos productores acceso a otros mercados. Esto podría generar ganancias adicionales como el aprovechamiento de economías de escala, y para el consumidor, el acceso a una mayor variedad de bienes. Esto es lo que se conoce como creación de comercio.

También se produce un fenómeno que es ineficiente, llamado desviación de comercio. Esto ocurre cuando un país importa desde sus socios, porque ellos tienen acceso a un arancel preferencial y pueden llegar a un precio final más bajo, y deja de importar desde otro país que no es parte del acuerdo, aunque este último puede ser más eficiente que los socios.

Ganancias de intercambio para la población

Lo que un país busca con un ALC es generar ganancias del intercambio para su población. Esto no es sinónimo de obtener un balanza comercial superavitaria, sino que del bienestar que consiguen sus habitantes.

Es así como un país A puede tener una balanza comercial deficitaria con otro país B, pero a su vez puede ser superavitaria con un país C. Esto no significa que los acuerdos hayan sido justos o injustos.

Si Estados Unidos deja de producir ciertos bienes y ahora estos son manufacturados en México (por ejemplo, armaduría de automóviles), lo que debe hacer es reasignar los recursos que se liberaron a otros sectores en los cuales tiene ventajas comparativas (por ejemplo, mejoras tecnológicas en los modelos de automóviles).

Si un país permanentemente genera déficits comerciales con el resto del mundo, la respuesta hay que buscarla en otra parte. Eso generalmente tiene más que ver con un exceso de gasto por sobre la producción, financiado con fondos externos.