Innovación: “Hay que enamorarse del problema, no de la solución”

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Alvaro SyllerosA muchos innovadores les ocurre que se enamoran de la solución, pero no han detectado bien el verdadero problema que quieren solucionar, comenta Álvaro Sylleros (*).

— ¿Qué es el diseño del problema en innovación?
“El diseño del problema es la etapa inicial del proceso de investigación en I+D para la innovación creativa, cuyas indagaciones serán útiles para formular un determinado problema u oportunidad. Ello en relación al tipo de objeto a desarrollar, ya sea un producto, servicio o experiencia, y al quiebre especifico que justifica el problema. Y finalmente, a los beneficios, al valor, que se obtendrían al desarrollar una solución. Hay que enamorarse del problema y no de la solución”.

— ¿Cuál es el foco de esta indagación?
“En un mercado orientado a las personas, no parece sensato excluirlas de la investigación, porque más allá del dato estadístico del “usuario”, cada persona es una identidad autónoma que construye significado de manera particular. La indagación entonces, es acerca del significado que las personas le asignan a la cultura material”.

“La estrategia no es una suerte de ‘encuesta’ para descubrir lo que las personas quieren como solución, más bien se busca reinterpretar los significados que emergen en el fenómeno de la interacción. Por lo tanto, la indagación es sobre la interacción entre las personas y la cultura material, en este caso primordialmente, productos, servicios y experiencias”.

— ¿Y cómo conocen las personas?
“Como objeto de estudio, el concepto de persona tiene tantas aproximaciones como disciplinas lo investigan. Sin embargo, desde la afinidad con el concepto de interacción, tanto la biología como la psicología se funden en la definición de Maines (1995): ‘Persona; organismo capaz de narrarse a sí mismo’”.

“Ahora bien, respecto a cómo conocen las personas, la epistemología, rama de la filosofía dedicada al estudio de los procesos de conocimiento humano, nos puede dar luces. Una de sus preocupaciones basales es definir quién es el observador, qué es la realidad y cuál es la correlación entre estas dos entidades”.

“En realidad desde hace no mucho tiempo, 30 años, la pregunta sobre quién es el observador, qué es la realidad tiene más de una sola respuesta. La epistemología dominante y clásica es la denominada racionalista-empírica, que está a la base de las ciencias que han protagonizado los descubrimientos desde el siglo XVII a la fecha. No obstante, desde las mismas ciencias y a partir de la segunda mitad del siglo XX emerge una segunda alternativa epistemológica, de la mano con la revolución cognitiva. Se trata de la epistemología interactiva-constructiva”.

— ¿Qué diferencias hay entre ambas epistemologías?
“Veamos las diferencias entre ambas epistemologías al momento de definir quién es el observador y qué es la realidad. En la racional-empírica existe una realidad externa dada inequívocamente, que contiene en forma objetiva el sentido de las cosas y que el observador mira desde afuera. En cambio, en la epistemología interactiva-constructiva, la realidad es una red de procesos entrelazados en múltiples niveles de interacción. Y el observador, modifica lo que ve porque su conocimiento es autorreferencial”.

(*) Álvaro Sylleros es profesor del curso “Diseño del Problema en Innovación” de Clase Ejecutiva UC, y profesor de la Escuela de Diseño UC.

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