Ideación: ¿Cómo generar buenas ideas… en un mar de ideas?

Veamos algunas claves sobre el proceso de ideación, metodología para lograr una innovación realmente significativa.

Si lográramos dimensionar el impacto de algunos conceptos en el último siglo, probablemente la innovación sería uno de los más recurrentes de nuestro desarrollo reciente. Desde su introducción en economía por Schumpeter en “Teoría del desarrollo económico” (1911), su integración al léxico cotidiano ha pasado de un concepto técnico que distinguía el invento de su real integración al mercado, hasta una condición sine qua non para el desarrollo de cualquier nueva propuesta de valor (de cualquier ámbito del hacer).

Parte de este proceso de consolidación del concepto de innovación viene por una parte inducido desde los relatos de éxito de empresas, marcas, emprendedores o industrias completas, que nos llevan a seguir a estos referentes.

Ello conlleva un efecto de saturación y mimetización, que tensiona a los propios principios de la innovación (ligado a la singularidad), que implica que cada propuesta que nace como innovadora, muere “comoditizada”.

Por otro lado, el proceso de innovación viene particularmente apalancado por la capacidad de generar ideas (miles de ideas), entre otras variables fundamentales, como el levantamiento de necesidades, obtención de recursos, uso de nuevas tecnologías, entre muchas otras.

Tasa de éxito de una idea

Así, la ideación, como fuente de inspiración e insumo al proceso de creación de valor, se ha vuelto una práctica recurrente y esencial a la hora de innovar. Hay múltiples opiniones respecto a cuál es la tasa de éxito de una idea, pero en general hay acuerdo en que se requieren ciento (o miles) de ideas brutas, para obtener innovaciones realmente exitosas.

Esta demanda por ideas, sumada a las tecnologías que nos permiten ponerlas en circulación sin límites, al impulso al emprendimiento, y las plataformas de fomento a la innovación, entre muchas otras instancias de incentivo a la ideación, ocasionan una peligrosa sobreabundancia de ideas.

Esto es lo que Roberto Verganti ha tratado en “Overcrowded: Designing Meaningful Products in a World Awashwith Ideas” (2017 MIT Press), una publicación que destaca la relevancia de buscar una visión significativa, que permita una supervivencia en un entorno saturado de ideas.

Avanzar en estrategias para generar ideas significativas

En este contexto, las empresas e instituciones necesitan avanzar en estrategias de generación de ideas significativas, capaces de construir valor en medio de un entorno saturado.

La construcción de narrativas con significado requiere no solo la capacidad de generación de ideas, sino una fuerte orientación y sintonía con las expectativas latentes de las personas.

En este punto, es interesante no caer directamente en la mirada del consumidor o el usuario como medida objetiva para la construcción de valor. El usuario tiende a ser considerado como un “agente estable”, en lugar de considerar al “público”, como medida multifacética y dinámica de quienes necesitan nuevas ideas y enfoques de valor (ver Ricci, D. (2019) “Tensando el presente: una antología comentada de técnicas de diseño para indagar en asuntos públicos”. DiseñA, (14), 68-99. doi:10.7764/diseña.14.68-99).

En resumen, las ideas son fundamentales en el camino hacia la construcción de valor. La ideación es una actividad clave en el proceso de generación de ideas, pero sobre todo en el proceso de sintonización fina para la construcción de narrativas significativas. No solo necesitaremos de técnicas para ejecutar procesos de ideación, sino que, sobre todo deberemos diferenciarnos y generar ideas singulares en un mar de ideas.

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