Ética: la empresa no puede olvidar su valor social


La ética señala que la sociedad debe generar trabajos de calidad.

Un país sin empresas no puede salir adelante, genera pobreza y sobre todo frustración. Gracias a los bienes y servicios que producen las empresas podemos vivir, y gracias a las oportunidades laborales que ofrecen, podemos trabajar. Sin un buen trabajo, no hay posibilidad de fundar una familia, parte fundamental de la vida social de los seres humanos. En ello radica su valor social y la dimensión ética que lleva implícita.

Cuando una persona tiene un trabajo adecuado, se realiza como ser humano. Por ello, una sociedad que no genera trabajos de calidad, es una sociedad que produce inquietud en sus ciudadanos e incuba el germen de la violencia.

La empresa está llamada a ser un lugar donde las personas crezcan en humanidad, den estabilidad a su familia y permitan la construcción de una sociedad más justa.

“Empresas” que producen bienes que atentan en contra del ser humano, no pueden llamarse empresas, aunque tengan procesos productivos sofisticados y una gran logística. El caso típico es quien produce y vende droga o artículos falsificados, etc.

El valor del emprendimiento

Emprender y crear una empresa es una actividad única y exclusiva del ser humano. Es allí donde se crean empleos que permiten generar los recursos para adquirir bienes y servicios que requerimos para vivir.

Es notable que una persona que descubra necesidades insatisfechas de los seres humanos se decida emprender una actividad empresarial para dar respuesta a dichas necesidades. Es claro esto en el caso de empresas que se dedican a ofrecer productos alimenticios, vestimentas o servicio de agua potable, por ejemplo.

Notables son los empresarios que, con su talento, creatividad y empeño, arriesgan sus propios recursos para lanzarse a la aventura de emprender y generar lo que los seres humanos requerimos.

Trabajo de calidad

Una empresa se distinguirá de otra no solo por “lo que produce” sino que también por la “forma en que lo produce”.

Si la empresa tiene por finalidad humanizar la materia prima para que esté al servicio del hombre que la va a utilizar en su beneficio, debe preocuparse y ocuparse de que también quien lo fabrica salga humanizado después del trabajo. Ello implica horas adecuadas de descanso, condiciones laborales dignas, una remuneración justa y una permanente formación.

Las vicisitudes de la vida no pueden garantizar un trabajo para toda la vida, sin embargo, el empresario debe procurar que el trabajo permita a sus colaboradores mejorar sus competencias laborales, humanas y sociales para poder lograr otro empleo.

Políticas públicas y empresas

Políticas públicas que fomenten la creación de trabajos y permitan el crecimiento de la empresa son fuentes de paz. Pero no se trata de fomentar la creación de cualquier empresa ni de cualquier trabajo. Se trata de empresas que procuren el bien de la persona humana y de la familia.

Y tampoco se trata de apoyar un crecimiento que se limite a lo económico, sino que debe ser integral, es decir abarcar al hombre en todas sus dimensiones, incluyendo las espirituales.

Apoyar a quien tiene habilidades y destrezas para sacar adelante una empresa, desde las más sencillas hasta las más complejas, es garantía de paz y desarrollo social.

Les dejo una pregunta, ¿cuál es su experiencia al respecto como empresario, emprendedor o trabajador?