Estrategia ágil: “Es más rápida, efectiva, barata y menos riesgosa”

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Algunas organizaciones que estén en industrias con entornos más estables pueden esperar o pueden integrar de a poco la estrategia ágil.

¿Estrategia ágil o seguir con el enfoque tradicional? Sus diferencias y ventajas explica Antonio Kovacevic, profesor del curso Estrategia corporativa ágil de Clase Ejecutiva UC.

— ¿Qué diferencias hay entre una estrategia tradicional y la llamada estrategia ágil? ¿Cuándo elegir uno u otro enfoque?
“El enfoque tradicional es más largo, suele ser muy lineal sin retroalimentación y sin posibilidad de experimentar posibles opciones estratégicas en el camino. El enfoque tradicional se originó años atrás, en los 50, en plena revolución industrial. Entonces, el hacer estrategia correspondía más bien a la decisión de si invertir o no en un activo intangible”.

“Lo bueno del enfoque tradicional es que se trata de un proceso disciplinado, paso a paso, con extrema planificación y metas definidas. En consecuencia, hay que prepararse muy bien (la etapa preparatoria es fundamental). Además, hay que tener una carta Gantt detallada, con una precisa evaluación financiera del proyecto. Y, por último, debemos ir controlando todo y verificando que se vaya cumpliendo la Gantt y el presupuesto. Ciertamente, este enfoque está muy metido en nuestra cultura”.

“Pero ¿cuántos proyectos grandes que nosotros conozcamos han terminado a tiempo y dentro de presupuesto? Hoy, las cosas han cambiado. El mundo está lleno de incertidumbres y por ello el sistema tradicional es muy caro y muy riesgoso”.

“La 4ª revolución industrial nos ha llevado a un entorno VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo). Y a tener que pensar y actuar mucho más rápido y dinámicamente por la velocidad de cambio de la sociedad”.

“El enfoque ágil es más rápido, efectivo, barato y menos riesgoso. Busca entregar valor al cliente (desesperadamente), responder al cambio antes de seguir un plan estricto, prototipar, aprender, iterar, aceptar la incertidumbre, formular hipótesis, testear, validar”.

“En estos casos fallar está permitido, en la medida en que se haga temprano (no esperar hasta el final). Es más barato, es menos riesgoso, pero requiere un cambio de mindset”.

“Si bien todas las empresas deberían ir transformando sus procesos estratégicos a metodologías ágiles, también es cierto que es posible que algunas organizaciones que estén en industrias con entornos más estables (servicios públicos, por ejemplo) podría ser que todavía puedan utilizar enfoques más tradicionales, incorporando algunos ajustes como la retroalimentación. Es decir, los procesos más lineales los podemos convertir en instancias más recursivas que tengan momentos de revisión y ajuste”.

— ¿Cómo surge el enfoque ágil, se aplica solo a la estrategia o también a otros ámbitos más operativos?

“El enfoque ágil viene del mundo del desarrollo de SW (software). En este caso los proyectos normalmente terminaban fuera de plazo y con un monto gastado muy superior a lo presupuestado. En un momento determinado alguien dijo esto no puede seguir así. Y surge entonces la filosofía ágil. La idea es trabajar en iteraciones cortas y rápidas, con entregables concretos”.

“La filosofía scrum es uno de los marcos de referencias más populares del enfoque agile. Llamaremos también scrum a un proyecto que está compuesto por varios sprints (o ciclos de iteración de un scrum). Un sprint es un conjunto armónico de actividades de ese scrum (llamado backlog), que dura entre 2 a 4 semanas”.

“En el último tiempo, este mismo enfoque ágil de desarrollo de SW, se ha empezado a aplicar en los distintos ámbitos de la gestión de organizaciones. No solo en el campo de la estrategia, sino que también en las estructuras organizaciones, en la forma cómo evaluamos el desempeño, en la manera cómo tomamos decisiones y hacemos reuniones, etc.”

— En Chile, ¿qué vemos en las empresas en relación al diseño e implementación estratégica?
“El diseño e implementación de estrategias sigue siendo muy tradicional. Son pocas las empresas que se están atreviendo a un cambio más radical. Emasa, por ejemplo, una compañía distribuidora de repuestos automotrices, está incursionando en esta filosofía de estrategias ágiles. Los logros son impresionantes. No solo en términos de la velocidad con que avanzan los distintos proyectos, sino que también en la cantidad de logros concretos que se consiguen en tan poco tiempo”.

“Sin embargo, uno de las transformaciones más fundamentales radica en el cambio cultural. El cambio que se ha producido en la manera de pensar, en la forma de abordar los proyectos estratégicos y operacionales ha sido de gran impacto”.

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