“La eficacia operacional sostenible es un enfoque obligatorio” 

eficacia operacional sostenible
Jorge Vera
Jorge Vera

Con o sin pandemia, en definitiva, la eficacia operacional sostenible permite a las empresas seguir contando con la preferencia de los usuarios.

“Las empresas que tienen operaciones sostenibles destacan, entre otros, por una mejor valorización bursátil, de acuerdo con la OCDE. Hoy se trata de un enfoque obligatorio”, señala Jorge Vera (Ph.D) y profesor de Clase Ejecutiva UC, quien analiza de qué trata la eficacia operacional sostenible. Ni tan olvidada durante la pandemia, opina.

— ¿Qué es la eficacia operacional sostenible?

“El término ‘operaciones sostenibles’ se refiere al uso de métodos de gestión, técnicas, tecnología, que tome en consideración los impactos ambientales, sociales, comunitarios y similares. Esto, no solo en el corto plazo inmediato, sino también en el largo plazo. También la dimensión del negocio y de la economía del país como un todo está implícita en el concepto”.
“En el entorno mundial en el que nos movemos, junto con una mayor toma de conciencia en la sociedad, las empresas y organizaciones que no sean sostenibles, tarde o temprano comenzarán a verse afectadas al perder las preferencias de los usuarios”.

— ¿Qué industrias se caracterizan por usar o no usar el enfoque de eficacia operacional sostenible?

“Hay áreas y rubros industriales que han sido señalados, a lo largo de la historia, por prácticas no sostenibles. Esto ha pasado en todo el mundo. La industria de hidrocarburos, por ejemplo, por la huella de carbono asociada y el deterioro ambiental. Incluso la industria de vestuario a gran escala internacional ha sido criticada por el enorme uso de cadenas logísticas (que dejan gran huella de carbono), y por prácticas laborales cuestionables en algunos países, etc.”.

“Ejemplos positivos también abundan últimamente. Por ejemplo, la incorporación de vehículos eléctricos en distintas actividades dentro de las fábricas, incluso para la logística dentro de los centros de las ciudades. Incluso en Santiago (Chile) ya es posible ver estos usos por parte de varias empresas. Y esto es solo un ejemplo de acciones sostenibles. En muchas áreas, también, se está empujando a que las operaciones sean “circulares”, es decir, que al final recuperen y reciclen los productos”.

“Los mismos procesos industriales hoy en día están teniendo que tomar en cuenta los impactos ambientales. La eficiencia en las operaciones debe considerar, también, como restricción operacional los impactos que se causan en el medio ambiente, entre otras”.

“Por ejemplo, la industria forestal en muchas partes del mundo (incluso Chile) debe planificar sus operaciones garantizando que se mantengan ciertas superficies de bosques, para conservar hábitat para la vida silvestre. Muchas décadas atrás esto no era una preocupación”.

— ¿La pandemia ha hecho olvidar o postergar la importancia de sostenibilidad?

“Creo que es relativo. La sostenibilidad debe ser una preocupación de largo plazo mientras que la pandemia impone desafíos de corto plazo. Espero que, una vez de vuelta a la ‘nueva normalidad’, recordemos lo importante que es ser sostenibles”.

“Ahora bien, igual es interesante ver que la misma pandemia ha llevado a implementar algunos métodos operacionales que son más sostenibles que otros. Por ejemplo, ‘descubrimos’ que, en algunas áreas, podíamos hacer teletrabajo y esto implica menos desplazamientos, menos huella de carbono y, luego, es más sostenible”.

— Volviendo a la eficacia operacional sostenible, ¿hay estudios o iniciativas que avalen o promuevan su importancia?

“En la literatura académica hay muchos estudios sobre el deterioro ambiental y la importancia de la sostenibilidad en las operaciones, así como su impacto positivo”.

“En otro ámbito, la OCDE tiene una iniciativa completa para impulsar en sus miembros el uso de prácticas operacionales sostenibles en la industria. Uno de sus documentos indica que las empresas que tienen políticas sostenibles suelen tener mejor valorización bursátil. Y también ejemplifica que el consumo de energía de un negocio puede hacerse menor sin inversiones gigantescas, con el consiguiente ahorro directo y beneficio al medio ambiente (ver aquí )”.

— ¿Qué casos concretos destacaría?

“Por ejemplo, algunas de las empresas forestales en Chile (y en el resto del mundo también) tienen grandes operaciones industriales en donde se produce una gran cantidad de desecho de madera. Hoy es habitual que ese desecho se transforme en biocombustible y se utilice para la generación de energía para la misma instalación industrial (un aserradero, por ejemplo). Y también para cogeneración al sistema interconectado de electricidad. Esto ahorra en consumo de energía externa de forma importante, e incluso, a veces, se transforma en fuente de ingresos”.

“Antes comentaba sobre los vehículos eléctricos que se están usando en logística de última milla. Esto puede que tenga un costo alto inicial, pero, al final, ahorras en combustibles fósiles. Adicionalmente, entrega más flexibilidad logística: los vehículos eléctricos, que suelen ser pequeños, pueden entrar a los centros de las ciudades en horarios más amplios, incluso en zonas peatonales. Esto es un gran beneficio, tanto para la sociedad como para la empresa que los opera y sus clientes”.

“La misma industria del vestuario está avanzando hacia operaciones de más ‘baja intensidad’, con fabricantes locales, uso de materias primas más ecológicas, y usando logística más circular. Esto es aún en escala reducida, pero hacia allá se está moviendo el mundo”.

Lee sobre crecimiento verde y ecoinnovación, según la OCDE.

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