¿Dónde están las oportunidades innovadoras?


Respondiendo la pregunta: ¿Es esta la mejor solución para el problema actual? se pueden descubrir oportunidades innovadoras.

Las oportunidades innovadoras son, por definición, aquellas que crean alto valor para las personas. Si fuesen fáciles de descubrir, sería virtualmente imposible que uno fuese el primero en verlas y explotar su valor.

Por lo tanto, una característica fundamental de las oportunidades innovadoras (que aún guardan valor) es que son no-obvias. En otras palabras, las oportunidades innovadoras están cognitivamente distantes. Radican en las quebradas de la imaginación colectiva que son difíciles de acceder.

El clásico Post-it

El clásico Post-it de 3M ejemplifica el reconocimiento de una oportunidad no-obvia. El Dr. Spencer Silver, inventor del pegamento usado para Post-it, estaba intentando desarrollar un pegamento de alto poder adhesivo. Accidental e inesperadamente, descubrió un adhesivo débil y reutilizable.

En nuestros alrededores existen muchas oportunidades de alto valor. No son fáciles de descubrir, porque son difíciles de imaginar.

Entonces, ¿cómo se descubre aquello que es no-obvio? Para ello están los comportamientos innovadores, que son actitudes que la mayoría de la gente no tiene. En este ámbito radica la ventaja competitiva del innovador.

Desafiar el statu quo

Un comportamiento innovador es desafiar el statu quo. La teoría institucional —específicamente aquella rama que nace de la sociología— estudia la manera en que se crean y perpetúan ciertas prácticas. Llegan mantenerse en el tiempo porque las personas las dan por sentadas como “normales”.

El statu quo es el comportamiento de seguir resolviendo un problema como “siempre se ha hecho”. Sin siquiera considerar la posibilidad de que haya una mejor manera de solucionar un problema determinado.

Si nos remontamos al momento en que se diseñó una solución, la o las personas que la diseñaron sabían muy bien cuál era el problema que querían resolver. Sin embargo, al pasar el tiempo, las nuevos encargados de continuar proveyendo la solución tienden simplemente a repetir la práctica, sin pensar en (o entender) el problema que están tratando de resolver.

En la medida en que pasa el tiempo, las personas que proveen la solución están cada vez más desconectadas del problema original para el cual se diseñó la solución.

Si a esto le sumamos el hecho de que al pasar el tiempo los problemas cambian, frecuentemente nos encontramos con que las organizaciones terminan con “soluciones” que resuelven muy bien problemas que ya no existen.

Es decir, no tienen buenas soluciones para los problemas del presente. Esto lleva a que haya muchas brechas de valor entre el costo de la solución subóptima y el valor del problema actual que no se están capturando eficientemente (ver figura).

Así, las personas que son capaces de hacer la simple pero poderosa pregunta “¿es esta la mejor forma de resolver el problema actual?” cuentan con un importante comportamiento innovador. Son capaces de descubrir nuevos nexos problema-solución más efectivos y que otras personas ignoraron.

Ejercicio

Busca tres soluciones en tu organización que fueron inventadas hace al menos cinco años. Habla con las personas encargadas de brindar dichas soluciones.

Pregúntales: 1) ¿Cuál es el problema que resuelven?; 2) ¿Por qué resuelven el problema de dicha manera?; 3) ¿Es el problema que resuelven realmente un problema?; 4) ¿Cuándo fue la última vez que pensaron en una mejor manera de hacer lo que hacen?; 5) ¿Encontraron una solución?, y 6) ¿La implementaron?

Un caso muy relevante que demuestra la dificultad de las sociedades a cambiar prácticas inapropiadas, incluso a sabiendas, se aprecia aquí , en una charla TED de Margaret Heffernan (en inglés).