Billetera fiscal y elecciones: ¿Por qué el próximo gobierno tendrá escasa maniobra presupuestaria?


En años electorales, los gobiernos se ponen más “generosos” con la billetera fiscal y se olvidan un poco de la regla que la rige.

Para comprender qué pasa con la billetera fiscal en años electorales, repasemos primeramente qué roles cumple un gobierno en una economía de mercado.

A grandes rasgos: a) proporciona bienes y servicios públicos, b) redistribuye ingreso entre un grupo de individuos, c) administra el Estado, y d) regula los mercados en aquellos casos en que existen distorsiones.

Para poder llevar a cabo estas actividades el gobierno requiere financiamiento, cuyas fuentes son: los impuestos (directos e indirectos) y el endeudamiento (impuestos futuros).

La restricción intertemporal del gobierno

El gobierno puede endeudarse cuando no alcanza a cubrir todos sus gastos con la recaudación tributaria, es decir cuando incurre en déficit. Pero, este endeudamiento simplemente es una promesa de que a futuro elevará los impuestos o rebajará los gastos.

¿Por qué? Por la condición de juego no Ponzi, es decir, no puede aumentar la deuda en todos los períodos para siempre porque en algún momento le dejarán de prestar.

Esto se conoce como la restricción intertemporal del gobierno, la cual establece que si un gobierno tiene una deuda a futuro deberá generar una combinación de déficits y superávits fiscales, de forma que el valor presente sea un superávit que permita pagar la deuda más sus intereses.

Si eso no se cumple se dice que el gobierno es insolvente. Pero hay algunos elementos que se deben considerar.

En primer lugar, en el mundo existe incertidumbre, es difícil saber la capacidad del gobierno para recaudar, lo que depende del crecimiento económico del país, del sistema tributario y de la evasión tributaria.

En segundo lugar, si bien el análisis de la restricción intertemporal supone un gobierno que vive infinitamente y que se comporta como un ente único, en la práctica es necesario considerar el elemento político.

Por un lado, hay que tomar en cuenta si el gobierno tiene o no la voluntad o la capacidad política para poder generar los superávits necesarios para pagar la deuda. Estos se logran subiendo impuestos o rebajando gastos, medidas que no son populares.

Y por otro lado, está el ciclo político. Por ejemplo, en años de elecciones los gobiernos tienden a ser más “generosos” con el gasto público, lo cual puede llevar a que la administración saliente deje una pesada carga a la entrante.

Política fiscal y el ciclo político

El ciclo político es un tema no menor para el análisis de la implementación de la política fiscal.

Por ejemplo, un gobierno presenta y deja aprobado el presupuesto para el primer año del siguiente. Esto limita la capacidad de acción del que sigue puesto que los compromisos adquiridos en gasto social y administración del Estado no son fáciles de deshacer en el corto plazo.

En la figura se muestran los ingresos y los gastos fiscales como porcentaje del PIB. La diferencia es el superávit (positivo) o déficit (negativo).

Ingresos y gasto del gobierno chileno como % del pib

 

Fuente: Dipres

 

Chile durante el período comprendido entre 1990 y 2014 años ha tenido un comportamiento fiscal bastante responsable. Sin embargo, preocupan los últimos años en que el tamaño fiscal ha llegado a un máximo y que seguirá aumentando.

Así, la brecha de déficit ha ido en aumento y seguirá esa senda. Recordemos que los compromisos no se pueden deshacer fácilmente, con lo cual es necesario que se gatille una mayor tasa de crecimiento para mejorar la recaudación; pero eso no se ha logrado, lo que ha redundado en cifras fiscales preocupantes.

Parece que el país se ha olvidado de respetar una regla fiscal y se está dejando escasa maniobra para los futuros gobiernos.