Una mirada al liderazgo de Sebastián Piñera… y sus “piñericosas”

Se ven cambios en el liderazgo de Sebastián Piñera, por ejemplo, en sus habilidades relacionales.

Ha pasado prácticamente un año desde que el Presidente Sebastián Piñera anunciara de manera oficial su candidatura, postulando por segunda vez a la presidencia de Chile.

La primera vez, se destacaba que la derecha no había logrado llegar a la presidencia del país en 50 años, sin embargo ahora habían pasado solo 4 años … y por sus propias manos.

Los opositores a su candidatura le atribuyen aspectos de arrogancia, soberbia, prepotencia, etc. En definitiva, lo peor de un millonario ambicioso.

Ya sabemos que ocurrió en las elecciones … En fin, me parece un buen momento para comentar con una mirada general lo que, a mi juicio, compone su liderazgo y cómo lo ejerce.

En sostenidas opiniones he aclarado que el liderazgo no es sinónimo de líder. Por un lado, tenemos el proceso de relaciones del líder con su equipo en un momento determinado, dando como resultado el fenómeno del liderazgo.

Por otro lado, identifico a la persona líder, con el menú de atributos que se le exigen para considerarlo como tal. La lista para calificar a Sebastián Piñera como líder no es más ni menos larga que la que se aplica a cualquier persona que aspire a liderar. Sin embargo, no importa si es o no es líder, lo que importa es si ejerce su liderazgo con acciones coherentes, que son la única evidencia válida.

Modelo de Liderazgo Delta – MLD

A través del Triángulo de Habilidades del Modelo de Liderazgo Delta – MLD, sostengo que el líder ejerce su liderazgo con habilidades técnicas, relacionales y de sí mismo.

En las habilidades técnicas de Sebastián Piñera, no veo nada excepcional, como es común están dadas por su formación académica y experiencias en diversos ámbitos de responsabilidad.

En segundo lugar, reconozco que veo algo distinto y valioso en sus habilidades relacionales, que se expresan con un nuevo tono de cercanía, al parecer más capaz de escuchar y ver a los demás.

El resultado visible son los vínculos de lealtad y confianza, para recibir opiniones ante decisiones críticas, el modo de empoderar a su equipo de trabajo, reconocerlos y darles herramientas para que se desempeñen bien.

“Piñericosas aliadas”

Finalmente, en relación a las habilidades de sí mismo, debo destacar la manera como transformó las “piñericosas” en sus aliadas, donde el egocentrismo se diluye y no pesa tanto la exigencia por demostrar ser infalible. Bienvenida su capacidad de reírse de sí mismo, gestionando sus emociones y aprendiendo a reconocer límites y vulnerabilidades… al menos veo intentándolo en la dirección correcta.

Deseo enfatizar que no basta decir ser o no ser líder, lo que importa es hacer el liderazgo, con las habilidades comentadas.

Mas allá de las opiniones o juicios personales respecto a la persona de Sebastián Piñera, en muy necesario y útil fundar nuestro análisis preguntándonos ¿con qué valores sustentamos nuestras acciones en el ejercicio de liderazgo? y ¿cuáles es el propósito que este liderazgo encarna?

Sin duda que sus acciones sostenidas y coherentes nos darán o no la razón, por el momento las “piñericosas” también lideran riéndose del poder presidencial.

 

 

 





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