Las 3 reglas de la agilidad organizacional

reglas agilidad organizacional, agilidad organizacional

La agilidad organizacional tiene 3 reglas básicas: es un cambio de mentalidad, permite adquirir velocidad para abordar continuos cambios, y conoce y maneja las tecnologías de información de modo que aporten valor al negocio.

La tecnología de información, por sus características naturales, evoluciona exponencialmente. Como consecuencia de esto, cambia y avanza mucho más rápido que los modelos de negocio. Al usar tecnología de información diferenciadora, algunas, pocas, empresas y personas, aprovechan esta herramienta y logran una posición de ventaja competitiva sobre el resto.

Sin embargo, la tecnología de información está para cualquiera que desee usarla, y por lo tanto, empieza un ritmo de cambio vertiginoso que produce un efecto disruptivo a nivel de los mercados y los ecosistemas.

En un inicio se habló de un ambiente VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad), hoy se habla de un ambiente BANI (frágil, ansioso, no lineal, incomprensible). Estos cambios pueden llegar a hacer desaparecer empresas, y transformar en millonarias a personas en tiempos ridículamente cortos.

Por lo anterior, la gran mayoría quiere ser parte de este cambio y subirse a este barco. Lamentablemente, al intentar abordarlo, se dan cuenta de que no se trata de llegar y abrazarse, hay que contar con un conjunto de capacidades y habilidades organizacionales que faciliten el hacer uso de tecnología de información para efectivamente lograr crear valor. Si no, simplemente se hará uso de tecnología de información al igual que todos, sin lograr un verdadero y diferenciador cambio.

Estas habilidades se agrupan dentro de lo que conocemos como agilidad organizacional, es decir, la capacidad de adaptarnos y reaccionar ante los cambios.

Las reglas del juego de la agilidad organizacional

Rara vez las empresas buscan la agilidad organizacional porque sí. O se ven afectadas seriamente por alguna solución tecnológica que la competencia usa y ellos no, con lo cual pierden mercado. O ven como están en riesgo de desaparecer porque son una empresa intermediadora que una nueva y masiva app simplemente no los considera… y la cadena de valor funciona mejor sin ellos. O simplemente deben sobrevivir y adaptarse a las nuevas reglas del juego.

La Agilidad Organizacional, así con mayúsculas, es un cambio de mentalidad. Es una forma distinta de hacer, entender y pensar las cosas, con el fin de poder reaccionar ante cambios cada vez de mayor frecuencia.

Veamos ahora las tres reglas para lograr la agilidad organizacional:

1. La agilidad organizacional es un cambio de mentalidad, hay que tratarla como tal

Un cambio de mentalidad, además de las técnicas particulares que requiera, debe ser aceptado. Y algo natural en los seres humanos, es rechazar el cambio. De ahí que se deben hacer uso de modelos y prácticas para facilitar el cambio organizacional y mitigar el rechazo.

En general hay múltiples modelos para esto, sin embargo, en general, todos comparten ciertas características:

  • Armar una idea que “venda” la urgencia del cambio.
  • Asegurarse de que en esta idea está la respuesta al “que hay para mí” de todos los que participan del cambio, es decir, la organización completa.
  • Armar una coalición, grupo, evangelizadores o como quiera llamársele, que divulgue la idea en la organización, esto para lograr su apoyo.
  • Producir pequeños éxitos.
  • Aprovechar esos pequeños éxitos para apalancar la idea en toda la organización.
  • Continuar con el proceso por siempre.

Los modelos de Kotter, ADKAR, EVOLVE y otros, son enfoques tradicionales para apalancar cambios organizacionales. La agilidad organizacional es un cambio organizacional.

2. La agilidad organizacional se trata de cambios de alta frecuencia, hay que lograr velocidad

La agilidad organizacional es la respuesta ante un ritmo de cambio vertiginoso. Por tanto, debemos desarrollar el músculo para responder a tales cambios. ¿De qué tiempos hablamos? Hablamos de intentar una reacción instantánea. En términos reales, de poder contar con soluciones de tecnología de información funcional y operativa en plazos de una a dos semanas.

Acá es donde aparecen todas las técnicas del universo ágil para facilitar esta capacidad de rápida reacción, las que tienen varias consideraciones:

i. Avanzar rápido

Se trata de avanzar rápido, por lo tanto, más que hacer todo de una sola vez, se recomienda que se haga en pequeñas y cortas iteraciones, en que en cada una de ellas se vaya generando una parte funcional de la solución final. ¡Acá es donde en nuestra cabeza debe sonar un toing! para hacer calzar esta idea con la gestión de proyectos de manera ágil, incremental e iterativa.

ii. Trabajar en equipos

Se trata de trabajar en equipos, por lo tanto, se deben armar equipos multifuncionales, autoorganizados, de tamaño reducido (4 o 5 personas en un inicio, 6 a 10 en etapas de mayor madurez) que tengan la capacidad de generar cambios incrementales.

iii. Aprender y mejorar continuamente

Se trata de aprender y mejorar continuamente, por lo tanto, se debe aprovechar cada iteración para obtener feedback sobre el producto generado, y aplicarlo para cocrear valor a partir de la experiencia.

3.  La tecnología de información mueve el piso, hay que aprender a usarla

No debemos olvidar que todo esto nace porque estamos amenazados, o queremos digitalizarnos, o sabemos que esto puede ser más que una moda. El origen común es disrupción a partir de tecnología de información.

Acá es donde la Transformación Digital, así con mayúsculas, toma las riendas de esta parte del juego, y esto, requiere de un artículo completamente dedicado a ello. Les anticipo, en todo caso, los elementos fundamentales de la transformación digital:

  • Aprender a pensar en términos de ventaja competitiva con tecnología de información.
  • Lograr cercanía con clientes y proveedores.
  • Alcanzar la excelencia operacional.
  • Diseñar estrategias digitales, es decir, con base en tecnología de información.
  • Diseñar estrategias de tecnologías de información para apalancar la estrategia de negocio y la estrategia digital.
  • Producir soluciones basadas en tecnología de información que respondan a las funcionalidades esperadas por el cliente, y en la forma en que el cliente espera que operen.

Luego de analizar las reglas de la agilidad organizacional, en nuestro próximo artículo hablaremos de lo que habitualmente no se menciona cuando se habla de este enfoque. Se trata de la cultura de culpa o cómo dejar de buscar un culpable, y de liderazgo digital o cómo dejar de microgestionar y permitir que los equipos operan de forma autónoma.

¡Hasta pronto!

Lee aquí un artículo sobre los fundamentos de la agilidad organizacional  y sobre cuándo y cómo aplicarla según el tipo de proyecto

Actualízate con el Diplomado en gestión ágil en las organizaciones (online) de Clase Ejecutiva UC.





¿Te gustó? Compártelo en tus redes

Artículos más recientes del autor