Productividad: ¿Qué plantea la modernización de los marcos contractuales en la construcción?


La modernización de los marcos contractuales en la construcción no sustituye las competencias técnicas que se necesitan.

¿Por qué es necesaria la modernización de los marcos contractuales en la construcción? Vamos por parte. En Chile este sector ocupa el sexto lugar en la generación del PIB, con un 8% y contribuye con un 8,5% de los empleos (Cifras 2015).

Con ello, la actividad de la construcción es responsable de algo más del 50% de la inversión total anual en el país, representando unos US$ 30.000 millones por año.

Ahora bien, durante la fase de diagnóstico para el desarrollo de la hoja de ruta del Programa Construye 2025, que es impulsado por Corfo en el marco del Programa Estratégico Nacional: “Productividad y Construcción Sustentable”, se identificó como uno de los factores principales que afectan la productividad en la construcción, a los marcos o formas contractuales que regulan las relaciones entre los agentes que intervienen.

Para dimensionar la incidencia que puede llegar a tener en la productividad una gestión contractual difícil, ya sea producto de marcos legales inadecuados o por una administración contractual deficiente, o por ambas causas, baste señalar que estas ineficiencias pueden llegar a representar del orden de un 15% del monto de la inversión.

Integrated Project Delivery (IPD)

El objetivo general que establece la hoja de ruta de Construye 2025 es avanzar en el diseño de contratos “tipo “ o “modelo”, para la ejecución de proyectos públicos, basados en un enfoque de contratos colaborativos o relacionales, conocidos en el mundo anglosajón como Partnering Contracts, o bien, más recientemente, como Integrated Project Delivery (IPD).

Estas ideas representan una verdadera revolución en las relaciones contractuales que habitualmente se utilizan para la contratación de obras públicas en el país (exceptuando los contratos de concesión de obras públicas).

Estas relaciones en la actualidad están sujetas a las rígidas regulaciones que establecen, por ejemplo, los reglamentos de contratación del Ministerio de Obras Públicas, y que en esencia constituyen contratos por adhesión. En estos últimos, hay dos actores claramente definidos, el mandante y el contratista, cada uno en su trinchera.

Por qué migrar a estos sistemas

Dadas las características únicas de un proyecto de construcción, donde hay un desarrollo largo y complejo en el tiempo, en el cual es imposible prever al inicio del contrato de construcción todas las situaciones que será necesario sortear durante su ejecución, la experiencia internacional ha demostrado la conveniencia de migrar hacia un enfoque de gestión de proyectos que integre personas, sistemas y prácticas, en un proceso colaborativo que alinea intereses y objetivos.

Y que, compartiendo los riesgos y las oportunidades, aprovecha los talentos y la experiencia de todos los participantes para optimizar los resultados, agregando valor para el proyecto.

La idea original de los sistemas contractuales IPD se dio en Australia, a comienzos de los años 2000, aunque también hay ejemplos tempranos y exitosos en Estados Unidos, (la construcción de un gran hospital en la costa oeste). En el Reino Unido también hay ejemplos muy difundidos de esta tipología contractual, como la que se utilizó en la construcción del Terminal 5 del aeropuerto de Heathrow.

Para concluir, es importante enfatizar que el mejor marco contractual que podamos diseñar no garantizará el éxito de un proyecto, ya que este no es un sustituto de las competencias técnicas y de administración que requieren poseer los equipos, tanto del dueño como del contratista, que desarrollarán el proyecto.

Puedes leer aquí más sobre Integrated Project Delivery (IPD), en inglés.