¿Por qué somos tan poco innovadores y qué hacer para dar el salto?

En la falta de incentivos a la innovación influyen las ventajas en la explotación de recursos naturales, que tiene una presión competitiva menor a otros sectores.

Gracias al cambio tecnológico, la transpiración quedó en el pasado, pero aún no nos conectamos con la inspiración.

Somos poco innovadores, y esto responde a múltiples factores —como culturales, educacionales—, resistencia al cambio e introducción de nuevas tecnologías, institucionales, de protección a la propiedad industrial e intelectual (Chile forma parte de la lista de países con observaciones de EE.UU. por problemas derechos de propiedad intelectual e industrial), mala alineación en los incentivos y competencias de los desarrolladores de ciencia y tecnología aplicada y las necesidades de la industria, y falta de incentivos y ausencia de presión competitiva que lleve a las empresas a invertir en I+D.

Cerrar la brecha en innovación con los países desarrollados no solo pasa por mejorar la eficiencia del gasto de I+D, lo que nos separa es de orden de magnitud.

Nuestro modelo de I+D ya no dio ese impulso fuerte y sostenido a los aumentos de productividad. En la falta de incentivos influyen nuestras ventajas en la explotación de recursos naturales, donde la presión competitiva ha sido menor que la de otros sectores, como manufactura y servicios no regulados, donde quienes no han sido capaces de innovar, han debido cerrar.

La presión competitiva no se da de la misma manera en industrias reguladas y basadas en las ventajas de los recursos naturales, donde la menor presión competitiva concede un amortiguador que actúa como un freno al imperativo de innovar continuamente para mantenerse en el mercado.

Recompensa a la inspiración

En economías desarrolladas, el gasto en I+D es uno de los articuladores del crecimiento económico, y cada vez más importante. La acumulación de capital y trabajo son los otros dos, y por lo general con rendimientos decrecientes mientras mayor sea su acumulación relativa.

El cambio tecnológico, que surge de la idea de Schumpeter, sobre la importancia de la creación organizada de conocimiento para generar crecimiento económico a partir del gasto en I+D, no presenta necesariamente rendimientos decrecientes, pueden ser crecientes.

Y, quienes logran liderar en el desarrollo científico tecnológico crean un ecosistema donde los aprendizajes del pasado nutren y facilitan las ideas y desarrollos tecnológicos futuros, en donde los beneficios se ven multiplicados por externalidades de red, economías de escala y difusión del nuevo conocimiento.

El desarrollo de ciencia aplicada y tecnología actúa como aspiradora de profesionales con formación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), creando un círculo virtuoso que alimenta nuevas innovaciones, mayor crecimiento y empleos superiores, en dinámicas en que suele darse que “el ganador se lleva todo”.

Existe una relación positiva entre el PIB, PIB per cápita y gasto en I+D, y estudios, como algunos realizados en la UE, que dan cuenta que aumentos en el gasto en I+D de 1% como porcentaje del PIB pueden llevar a un 2% y más de crecimiento en un país.

La inspiración para ser efectiva se debe dar de manera organizada y requerimos de un modelo donde los aportantes de recursos conozcan socios confiables en el desarrollo de ciencia y tecnología aplicada, enfocados en sus problemas más urgentes, que den cuenta del uso de los recursos que administran, en una actividad que ya por su naturaleza es riesgosa.

Si el país instala la innovación como propulsor del crecimiento económico, un distintivo de los países desarrollados, el ministro de finanzas no tendrá una vida más fácil, pero sí más diversa, con mayores oportunidades, y al despertar quizás lo primero que mire serán los índices de valores de las empresas tecnológicas conociendo el mayor contenido científico tecnológico presente en nuestras exportaciones.

Este artículo es un extracto de la página del curso “Economía para la Gestión” de Clase Ejecutiva UC publicada en el diario El Mercurio de Santiago en 2019. Descarga la página aquí, luego de completar unos datos.

Lee aquí sobre el curso online “Economía para la Gestión” de Clase Ejecutiva UC.





Artículos más recientes del autor