¿Por qué falla una transformación digital?

Una transformación digital puede fallar por las siguientes siete piedras en el camino.

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Puede ser cierto y este artículo no cuestiona esa frase, sin embargo, sí aspira a transmitir que podemos aprender de nuestros errores, en todo tipo de situaciones.

Hoy, sucumbidos en la crisis del coronavirus muchos ven a la transformación digital como la panacea para mantener la continuidad operacional y salvar el negocio. También he escuchado que algunos pocos dicen que como están haciendo teletrabajo ya se transformaron digitalmente. La verdad es que no es así; el camino de la transformación digital es bastante más largo y con muchos desafíos y “piedras”.

En las siguientes líneas, “revelaremos” algunas de esas “piedras”, para que traten de no tropezarse con ellas cuando hagan sus transformaciones digitales.

La primera piedra en el camino es la pregunta: “¿Qué es una transformación digital?”. La alta administración tiene que generar un entendimiento común y consensuado de qué significa la transformación y qué implica, los riesgos existentes, las necesidades de recursos, etc. Sin ese entendimiento común y consensuado, y a su vez transmitido al resto de la organización, el tropiezo está garantizado.

La piedra que viene a continuación (segunda) y que está muy próxima a la anterior, es que el gerente general o directorio no se compromete con hacer la transformación. Ese compromiso e involucramiento es central, ya que las transformaciones digitales son de largo aliento, y es necesario estar motivando a la organización en forma permanente. Las transformaciones generan dolores asociados y es responsabilidad de la alta administración mantener ese impulso.

Transformar digitalmente una organización implica importantes cambios y, como todo en la vida, hay personas que son amantes del cambio y otras, resistentes. La piedra de la “resistencia” de las personas (tercera) está siempre presente. Muchos resistentes son personas muy valiosas para la organización, por lo que hacer esfuerzos importantes en comprometerlos e involucrarlos es vital. Y como en todo, habrá algunos que no querrán cambiar y deberán dejar la organización. La gestión del cambio es vital.

Lamentablemente, es casi seguro tropezarse con la piedra “recorte de presupuesto” (cuarta). Las transformaciones digitales son procesos largos. Es crucial poder demostrar rápidamente los beneficios monetarios y/o satisfacción de clientes que generan, y así minimizar la amenaza del recorte. El desafío de la organización es perseverar manteniendo ciertas cuotas de flexibilidad y adaptabilidad al entorno. El coronavirus nos enseñó ello.

En el camino de la transformación digital está el desafío de mantener el ritmo de avance constante, sin “fundirse” a medio camino. Es como una trampa de “arena” (quinta piedra) en donde nos quedamos “pegados”. Para ello, junto con perseverar necesitamos sherpas que nos ayuden y guíen en el mejor camino. Estos sherpas son el talento humano de la organización y si no está, es necesario salir a buscarlo. Ese talento no es tradicional e implica un cambio cultural de la organización, sobre todo en las muy conservadoras, para así salir de la trampa de “arena”.

Una de las últimas piedras (sexta), y que podríamos decir que es casi una roca, es la falta de visión holística. La transformación digital no implica a una gerencia específica, sino que a toda la organización. Dicho ello, toda la organización tiene que aprender a comunicarse, escucharse, colaborar, ceder, etc. Esto lo llaman habilidades blandas y marcan el cambio cultural aparejado a la transformación digital (séptima piedra).

Pueden encontrar más piedras, baches, rocas en el camino de la transformación digital y todas serán “parientes” cercanas de algunas de las antes mencionadas. Es muy importante que reconozcan esas piedras, o mejor aún, se anticipen a ellas, como por ejemplo conversando con colegas de otras empresas que hayan hecho una transformación.

Estas guías ojalá les sirvan para no tropezar con la misma piedra dos veces. Sin embargo, lo más probable es que sí lo hagan, ya que al final somos seres humanos. Lo importante es que el “porrazo” no sea tan grave y que nos podamos volver a parar y seguir en el camino de la transformación digital.

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