Las metáforas en coaching

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Las metáforas en coaching, entre otros, permiten la reflexión sobre temas difíciles de verbalizar. También son muy útiles porque son fácilmente recordables.

Un recurso que se puede usar en los procesos de coaching corresponde a la incorporación de metáforas, cuentos y relatos que induzcan a la reflexión al coachee.

La coach catalana Herminia Gomá plantea que estas herramientas permiten al coachee, entre otros:

  • Incrementar su autoconocimiento, distanciándose y observándose desde afuera.
  • Tomar consciencia de su realidad, limitaciones y poder creativo.
  • Dotar de sentido a su experiencia, circunstancias y a sí mismo en ellas.
  • Profundizar en su problema, para así poder abrirse a nuevas alternativas y soluciones.
  • Construir una solución, iniciar el camino hacia esta o cambiar sustancialmente el enfoque del problema.

Las ventajas de las metáforas en coaching

Estos instrumentos facilitan una mayor apertura del coachee, pudiendo reflexionar sobre determinados aspectos que no le son evidentes del problema que le aqueja o que le cuesta enfrentar. O bien, ayudarle a explicar elementos de la situación que de otra forma serían difícilmente verbalizables.

En el ámbito de las emociones, puede permitir la expansión de la conciencia emocional al no ceñirse exclusivamente a la experiencia literal. Por ejemplo, pueden surgir con más facilidad la alegría, pena, rabia, miedo, entre otros.

Por otra parte, estos elementos narrativos pueden lograr cambios en la comprensión del coachee de su problema de manera sutil, sin imponerle tareas, ni reglas de comportamiento o soluciones rígidas. En otras palabras, facilita la gestión del cambio.

Además, fomenta la imaginación y creatividad lo que es muy relevante para definir planes de acción eficaces.

Por último y no menos importante, las metáforas resultan fáciles de recordar, lo que promueve el anclaje de los aprendizajes realizados.

¿Cómo emplear las metáforas en coaching?

A continuación, se describen 3 formas en que como coach se puede hacer uso de las metáforas:

  1. Planteando historias, analogías y metáforas adaptadas al coachee.
  2. Usando las propias metáforas que emplea el coachee en la conversación de coaching.
  3. Alentando al coachee a usar metáforas para explicar la situación y/o reto que vive.

Ejemplo de metáfora en coaching

A continuación, comparto con Uds. la metáfora del jardín: “Imagínate que tienes un jardín al que te gusta cuidar. Hay flores de todos los colores, plantas y árboles frutales. Pero las plantas no siempre producen flores, porque eso depende de muchas cosas: de la temperatura y riego, del clima, de cómo las has cuidado, etc. También hay malezas que ensucian tu jardín. Muchas veces las arrancas enseguida y sin contemplaciones, pero al día siguiente vuelven a estar ahí. Y cuantas más arrancas, más salen. Al final, te has centrado tanto en arrancar las malezas que has olvidado las flores que tanto te gustan”.

Preguntas para reflexionar:

Piensa que el jardín representa tu vida. Entonces, ¿cómo ves tu jardín? ¿cuáles son tus flores favoritas? ¿en qué estado están? ¿Podrías identificar cuáles son las “malezas” en tu vida? ¿Consideras que las sabes gestionar bien? ¿Qué crees que podrías aprender de ellas?

Por otra parte, si el esfuerzo empleado en eliminarlas no sirve, ya que vuelven a crecer y, más encima, hacen que las plantas que te gustan queden abandonadas. ¿Consideradas que cuidas tu jardín de la forma en que querías hacerlo, o has dejado que las malezas tomen el control? ¿Qué acciones puedes tomar para cuidar bien tu jardín?

Comentario

El ejercicio anterior de metáfora en coaching es muy interesante, ya que se puede considerar a las plantas, flores y árboles como las relaciones que establecemos con otros. Así, se invita al coachee a identificar aquellos aspectos que le son importantes y quiere cuidar (“plantas que le gustan”), así como las dificultades (“las malezas”) que enturbian su vida.

Muchas veces se trata de arrancar de cuajo “las malezas”, pero esto no necesariamente soluciona el problema. Puesto que cuando focalizamos toda la energía en las dificultades, se corre el riesgo de descuidar las cosas que son significativas para uno.

No se debe olvidar que los problemas suelen ser grandes oportunidades de crecimiento si se saben abordar bien. Evidenciar un problema, y no dejarse llevar por él, es el primer paso para solucionarlo.

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