Mercados financieros y la epidemia… de la recesión

En momentos de recesión los bancos se refugian en préstamos de menos riesgos (movimiento hacia la calidad) lo que agrava la situación de aquellos deudores más riesgosos.

Como resultado de las recesiones se incrementa el desempleo y disminuyen los ingresos para las familias. Por otra parte, las empresas entran en lo que se conoce como estrés financiero. Sus ingresos disminuyen y en el corto plazo no pueden ajustar sus costos que pueden ser bastante fijos por un tiempo prolongado. Costos financieros, laborales y contratos con proveedores hacen difícil ajustarse en un par de meses.

En “teoría” los mercados financieros son los encargados de suavizar el impacto de estos ciclos negativos. En ellos las personas se endeudan o retiran ahorros previos para evitar caídas importantes en su consumo debido a la recesión. Las empresas se endeudan para pagar sus costos y mantenerse a flote mientras repuntan las ventas. Sin embargo, no hay que olvidar que existe una gran incertidumbre que se relaciona con la duración del desempleo, por cuánto tiempo los ingresos se mantendrán bajos, si es solvente la empresa1 , etc.

Los mercados financieros al rescate, ¿de verdad?

Pero en la práctica no siempre es posible. Los mercados financieros cumplen un rol fundamental de canalizar el ahorro de aquellos agentes que tienen excedentes hacia usos más rentables por parte de aquellos agentes que tienen proyectos de inversión o simplemente para el consumo de otros. Cuando se enumeran los efectos en las variables económicas, como decíamos, se olvida la relevancia de la incertidumbre: la duración del virus recesión, la magnitud del contagio entre los agentes (personas y empresas), la gravedad de su salud financiera producto de este virus, etc.

Ese aumento en la incertidumbre sumado a un mercado financiero o bancario regulado (en cuanto a la cantidad de riesgo que puede tomar y la tasa que puede cobrar) lleva a que los actores financieros quieran prestar o comprar activos más seguros. Por lo tanto, disminuye el financiamiento para las personas y las empresas justo en momentos en que más lo necesitan.

Desde esta perspectiva, los mercados financieros, que en el caso de Chile está fuertemente basado en el sistema bancario, no concurren al rescate necesariamente de las personas y empresas en dificultades financieras. Toda moneda tiene otra cara. Si los bancos incrementan su riesgo al prestar, estarán colocando en riesgo su capacidad de hacer frente a sus propias obligaciones, las que tienen con los depositantes o ahorrantes. Si los bancos no pueden hacer frente a esas obligaciones pasan a ser un agente importante de transmisión de la recesión hacia agentes que eran superavitarios y que no tenían problemas (los ahorrantes).

¿Cuánto riesgo sería deseable que los agentes financieros tomarán en una situación de recesión? ¿Cómo saber en una situación de gran incertidumbre en que no se sabe quiénes se han contagiado con la recesión y quiénes no? ¿Quiénes serán los que se podrán recuperar después del virus llamado recesión? Esta, la recesión, es como una gripe que nos visita más o menos cada 10 años y a veces puede convertirse en una pandemia como lo fue la Gran Depresión de 1929 y la propia crisis financiera de los ochenta en Chile.

La diferencia con la crisis financiera de los ochenta es que la banca se encuentra hoy con mayores niveles de capitalización, mayor regulación, riesgos de créditos más controlados y la existencia de un tipo de cambio flexible que permite al Banco Central aplicar política monetaria (convencional y no convencional). En los ochenta la crisis internacional sorprendió a Chile con una banca poco regulada, con riesgos de créditos elevados al prestar a empresas que eran relacionadas a los bancos y que no eran solventes y un tipo de cambio fijo que impedía al Banco Central proveer la liquidez necesaria.

Referencia:
1 La liquidez se asocia a la falta de recursos líquidos para enfrentar compromisos de corto plazo, mientras que la solvencia se refiere a la capacidad que tienen las familias o empresas de pagar su deuda en el largo plazo cuando la economía vuelva a la normalidad. Los mercados financieros actúan frente a shocks de liquidez, pero no pueden resolver los temas de solvencia.

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