Lo que debes saber sobre la aplicación de la reforma tributaria para este 2017: qué régimen conviene


La reforma tributaria empezará a operar plenamente en 2018.

Durante abril pasado, se realizó la Operación Renta 2017, aplicándose las disposiciones de la Reforma Tributaria y siendo el último año de transición, antes de que empiece a operar plenamente en 2018.

¿Cuáles son y cómo funcionan los nuevos regímenes tributarios? En el caso del régimen de renta atribuida, los propietarios, comuneros, socios o accionistas de una empresa, deberán tributar en el mismo ejercicio por la totalidad de las rentas que generen estas, independientemente de las utilidades que retiren, teniendo derecho a utilizar como crédito imputable contra sus propios impuestos, la totalidad del Impuesto de Primera Categoría pagado por tales rentas provenientes de la empresa. Las compañías que se acojan al sistema de renta atribuida deben pagar un Impuesto de Primera Categoría con una tasa de 25%.

A este sistema pueden acogerse todos los contribuyentes, excepto las sociedades anónimas, en comandita por acciones y aquellas que tengan entre sus socios, accionistas o comuneros a otra empresa o sociedad domiciliada en Chile. Para estos tres tipos de contribuyentes, resulta obligatorio acogerse al régimen semintegrado.

En este mismo régimen semintegrado, las empresas deben tributar sobre la base de los retiros efectivos de utilidad que realizan desde estas. A diferencia del régimen de renta atribuida, en este caso los propietarios, socios, accionistas o comuneros tendrán derecho a imputar como crédito un 65% del impuesto de Primera Categoría pagado por la empresa respectiva.

Las empresas que se acojan a este régimen deben pagar un Impuesto de Primera Categoría con una tasa de 25,5% durante el año comercial 2017, y 27% a partir del año comercial 2018 en adelante.

Al régimen semintegrado pueden acogerse todos los contribuyentes del Impuesto de Primera Categoría, que tengan un vínculo directo o indirecto con personas en calidad de propietarios, comuneros, socios o accionistas. Por esto, se excluyen corporaciones, fundaciones y de empresas cuya propiedad sea completamente del Estado.

Ambos regímenes —semintegrado y renta atribuida— exigen un período mínimo de permanencia de 5 años comerciales consecutivos, sin perjuicio de que, a pesar de no haber transcurrido el plazo señalado, el contribuyente podrá cambiarse al régimen simplificado del artículo 14 ter o al régimen de renta presunta, si cumple con los requisitos de estos.

¿Cuál conviene?

Depende de los planes estratégicos de la compañía y de lo que espera en materia de inversiones. En términos muy generales, será útil para las grandes compañías que proyectan inversiones importantes en el mediano y largo plazo la tributación semintegrada, ya que pueden mantener las utilidades en la empresa y no pagar por todas ellas, las retiren o no.

En este sentido, parece más aconsejable para las empresas pequeñas y en aquellas en que sus socios retiran la totalidad o parte relevante las utilidades, la tributación atribuida. Sea cual sea la reflexión, es indispensable planificarla con el abogado o especialista tributario.

Este artículo contó con la colaboración de Marcelo Marzouka, coordinador de investigación del Programa de Negociación UC.