Liderazgo en tiempos de crisis: ¿qué lo distingue?

liderazgo, inteligencia emocional

Los liderazgos más efectivos se parecen en un aspecto crucial: todos tienen un alto nivel de inteligencia emocional.

En los tiempos tan convulsionados que nos ha tocado vivir, con tanta incertidumbre, ambigüedad y complejidad es interesante preguntarse qué tipo de líderes son necesarios.

Es tanto lo que se ha escrito sobre el liderazgo que resulta pretencioso ofrecer un punto de vista novedoso y que arroje nuevas luces sobre esta materia. Aun así, el momento actual es particularmente apremiante, porque se trata de una época en donde se desconfía de los liderazgos en ámbitos tan fundamentales para el desenvolvimiento de nuestras vidas como son la política, la iglesia y la empresa.

Es tan grande la decepción y la crítica hacia los liderazgos tradicionales, que el mundo entero parece estar apostando por personas que no tienen una trayectoria como líderes, pero que ofrecen un cambio del statu quo. El mensaje para los actuales líderes parece ser que un salto al vacío es mejor que mantener la situación que impera.

Paradoja actual sobre el liderazgo: desconfianza y necesidad

Redefinir el tipo de liderazgo que se necesita actualmente no es fácil, porque se presenta una paradoja de compleja solución: por una parte, el sentimiento mayoritario es de desconfianza y hasta desprecio por los líderes y simultáneamente hay una necesidad de un liderazgo que entregue una guía, muestre un camino e infunda una esperanza sobre lo que está por venir.

Los líderes podrán ser decepcionantes, pero paradojalmente se percibe un alivio cuando surge alguien que capta la atención y confianza en una organización; alguien por quien los subordinados estén dispuestos a apostar. Un proyecto desafiante y creativo abre oportunidades de crecimiento profesional y personal. Una persona que llena ese vacío da respuesta a las necesidades más profundas, como son la seguridad, la felicidad y el sentido.

Todos conocemos historias de personas altamente inteligentes, ejecutivos muy competentes que por lo mismo han sido promovidos a una posición de liderazgo sólo para fracasar en su nuevo puesto. Por el otro lado también sabemos de algunas personas con habilidades intelectuales y técnicas sólidas pero no extraordinarias, que han sido promovidas a una posición de liderazgo similar y se han destacado.

Liderazgo e inteligencia emocional

Estos casos nos llevan a pensar que poder identificar a las personas con lo ideal para ser líderes es más un arte que una ciencia.
Goleman (2004) en sus estudios ha demostrado que los líderes más efectivos se parecen en un aspecto crucial: todos ellos tienen un alto nivel de inteligencia emocional. Esto no significa que las habilidades intelectuales y técnicas sean irrelevantes. Ellas si importan, pero básicamente como un umbral de capacidades, son la puerta de entrada para niveles ejecutivos.

Cinco componentes de la inteligencia emocional

¿Para qué sirve desarrollar la inteligencia emocional? La inteligencia emocional es el sine qua non del liderazgo.

Hay cinco componentes de la inteligencia emocional que permiten a los líderes maximizar el desempeño propio y el de sus colaboradores:

1. Autoconocimiento

Conocer sus fortalezas y debilidades, impulsos y otros. La conciencia de uno mismo —el reconocer un sentimiento mientras ocurre— es la clave de la inteligencia emocional. Los que tienen mayor certidumbre respecto de sus sentimientos son mejores guías de su vida. Y, por cierto, tienen una noción más segura de lo que sienten.

2. Autogestión

Controlar o redirigir los impulsos disruptivos. Manejarlos para que sean adecuados se basa en la conciencia de uno mismo. Incluye la capacidad de serenarse, de librarse de la irritabilidad, la ansiedad y la melancolía excesivas. Los que tienen éxito conservan la compostura bajo estrés, se mantienen serenos y seguros en las crisis.

3. Motivación

Disfrutar los logros propios. El ser capaz de ordenar las emociones al servicio de un objetivo es esencial para prestar atención, para la motivación intrínseca, el dominio, y la creatividad. Está relacionado con la iniciativa, el afán de éxito y la adaptabilidad.

4. Empatía

Comprender las emociones de otros. Reconocer emociones en los demás, otra capacidad que también se basa en la autoconciencia emocional. Los exitosos en esta área son sensibles; capaces de ponerse en el lugar del otro, demuestran tacto y consideración en su trato con todos.

5. Habilidad social

Relacionarse con otros y guiarlos en la dirección deseada. El arte de las relaciones consiste en la habilidad para manejar las emociones de los demás. Los líderes con esta capacidad fortalecen lazos entre las personas y aprovechan la diversidad en sus equipos.

Inteligencia emocional: Muy relevante en los niveles más altos de la organización

Más aún, estas habilidades pertenecientes a la inteligencia emocional juegan un papel mucho más relevante en los niveles más altos de las organizaciones, donde las habilidades técnicas ya no hacen una diferencia.

Cuando se comparan los líderes estrella con los líderes promedio cerca del 90% de la diferencia se atribuía a factores de la inteligencia emocional.

Les dejo una pregunta para reflexionar: ¿En este último año, 2020, cuáles son las características que ha percibido como más importantes en un líder?

 

Referencia: Goleman, D. «What Makes a Leader». Harvard Business Review, (2004, enero), pp. 82-91.

Actualízate con el curso sobre inteligencia emocional (online) de Clase Ejecutiva UC. 





Nureya Abarca

¿Te gustó? Compártelo en tus redes

Artículos más recientes del autor