La paradoja de Solow

Según la paradoja de Solow, incorporar tecnología no tiene sentido si antes no preguntamos cómo puede habilitar nuevos procesos o modelos de negocios.

Bob Solow, Premio Nobel de Economía, analizó la relación entre las inversiones en TI y la productividad en Estados Unidos en los años 70 y 80. Para su sorpresa, a pesar de cuantiosas inversiones en TI, la productividad en esos años disminuyó del 3% en los 60, a 1% en los 80.

“La era de la computación se puede ver en todas partes, salvo en las estadísticas de productividad”, se quejó. Es que claro, incorporar tecnología no tiene sentido si antes no preguntamos cómo esta puede habilitar nuevos procesos o modelos de negocios.

Objetivo debe ser reasignar las labores

Esta paradoja la enfrentó Ford en los 80. Amenazado por la irrupción de marcas de auto japonesas, Ford pensó que invirtiendo fuerte en computadores podría reducir en 20% las 500 personas dedicadas a labores de contabilidad y pago de cuentas. Mal que mal, Mazda empleaba a solo cinco personas en estas labores.

Incorporar computadores, sin embargo, no surtió efecto. Fue solo después que empezaron a realizar una reingeniería de los procesos de contabilidad que la empresa descubrió que podía tener un departamento contable 75% más pequeño, más ágil y con menos errores al procesar pagos.

Usar tecnología no significa sustituir el trabajo humano, aunque el riesgo siempre existe. El objetivo debe ser reasignar a las personas fuera de trabajos rutinarios o peligrosos para destinarlas a labores donde su creatividad y capacidad de innovación se potencien al máximo. En otras palabras, a aquellas actividades que son verdaderamente humanas.

Lee aquí sobre el curso Dirección de empresas de Clase Ejecutiva UC.





Julio Pertuzé
Artículos más recientes del autor