La nueva empresa en Chile: 7 reglas para ser sustentable… más allá del medio ambiente

La empresa en Chile debe hacerse cargo de los cuestionamientos éticos a su actuar.

No obstante que la empresa en Chile ha sido un motor fundamental en el crecimiento y el desarrollo del país, hoy está cuestionada por una gran mayoría, la que pone en duda el rol que le corresponde y levanta interrogantes éticas sobre su actuar.

Se considera que tiene un comportamiento abusivo y se siembran dudas sobre la licitud de la utilidad como compensación del compromiso empresarial.

Esto plantea una serie de desafíos a la empresa, siendo el principal el de la sustentabilidad. Para que una compañía pueda generar crecimiento y rentabilidad en el largo plazo debe ser sustentable, lo que no se refiere solo a lo medioambiental (que por cierto está incluido), sino muy importantemente a la contribución que debe hacer al entorno político-social y económico del país.

Temas principales

Para ello, la empresa debe crear instituciones, establecer procedimientos y ponerse reglas que le permitan autorregularse en temas como:

1. La relación con los clientes. No puede aceptarse ninguna forma de abuso. La empresa debe multiplicar sus esfuerzos por transparencia y por erradicar la corrupción. Esta es la mejor manera de crear un lazo de confianza con el cliente, que implica lealtad mutua y rentabilidad sustentable en el largo plazo.

2. La relación con los trabajadores. La relación laboral debe estar basada en un proyecto compartido. Desde el punto de vista económico, la empresa debe entregarles lo que más pueda, pero no más de lo que pueda, porque esto la debilita en el largo plazo e implica pérdida para empresa y trabajadores. Se requieren empleos de calidad y ocuparse del desarrollo de las personas.

3. La integración de los inmigrantes. Ellos pueden ser un importante aporte al desarrollo del país, por su impacto sobre la cultura y los mercados de consumo y trabajo.

4. El autocontrol de la competencia. La competencia en Chile necesita autocontrol, por ser un país pequeño y haber en muchas industrias una alta concentración de la oferta en pocas empresas.

5. La contribución a un desarrollo equilibrado en las distintas regiones del país. Es mucho lo que la empresa puede hacer, porque son numerosas las compañías que tienen sus actividades principales en distintas zonas del país.

6. El cuidado del medio ambiente. La empresa no puede hipotecar el futuro del país con actividades nocivas. El problema es que la institucionalidad del país parece insuficiente para manejar las numerosas solicitudes de aprobación de proyectos, y esto implica una traba a la inversión. Por otra parte, hacer más rápido este proceso puede implicar la aprobación indebida de proyectos insuficientemente estudiados.

La empresa debería autoimponerse estándares medioambientales que no necesiten grandes correcciones de la autoridad, en todas las industrias.

7. La contribución a la sociedad. El concepto de valor compartido implica que la empresa consigue simultáneamente una utilidad por sus actividades y contribuye al bien común.

Esta forma de hacer empresa constituye un aporte sustantivo a la construcción en el país de una cultura basada en valores y a la incorporación decidida de la dimensión ética en su actuar, no limitándose a una definición de un buen Código de Ética, por muy positivo que esto sea.





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