¿Qué es la “buena empresa” hoy?

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La “buena empresa” crea valor social, atiende las necesidades de sus stakeholders y cuida el medioambiente. La rentabilidad surge como resultado de hacer las cosas bien.

La empresa tiene un tremendo impacto en la vida de millones de personas, y es mucho lo que se espera de ellas en lo económico, social y ambiental. Pero, la opinión que la gente tiene de la empresa no es favorable. Según la Encuesta Bicentenario (Universidad Católica, 2021) alrededor de un 90% de la ciudadanía no confía en las empresas.

Si bien, los cambios de todo orden en el mundo que nos toca vivir (políticos, económicos, sociales, culturales, demográficos, tecnológicos…) han traído bienestar con la producción de bienes y servicios valiosos para una vida mejor y trabajos de calidad, entre otros muchos beneficios, también han traído frustración, por aspiraciones no satisfechas, y rabia, por la percepción de la gente de que sus necesidades no se atienden debido a los abusos y desigualdad.

Sin embargo, necesitamos a las empresas más que nunca para la atención de las grandes causas sociales. La empresa juega un rol imprescindible en la sociedad, pero debe cambiar. Según el estudio La Empresa que queremos (Visión humana, 2021), el 58% de los encuestados está de acuerdo con la relevancia de las empresas para el bienestar y desarrollo de la sociedad.

Por ello, la empresa tiene los desafíos de revisar su forma tradicional de operar e identificar lo que significa ser una “buena empresa”.

Temas relevantes para la “buena empresa”

Veamos a continuación cuatro temas fundamentales que debe abordar la “buena empresa”:

1. Gobierno corporativo

Es responsabilidad del gobierno corporativo definir y promover en toda la organización lo que significa ser una “buena empresa”. Importan temas como:

  • El “tone at the top”, es decir, el tono ético propio de las autoridades superiores, que tiñe todo el accionar de la organización.
  • La creación de valor social, que muestra que el propósito de la “buena empresa” no se limita a lo económico.
  • La capacidad de autorregulación, para asegurar que la justicia está en el centro de su actuar y que hay “tolerancia cero” con el abuso y la corrupción. Para ello establece programas de ética y cumplimiento que ayudan a potenciar el buen comportamiento.
  • El esfuerzo por cumplir con las expectativas que los stakeholders (clientes, proveedores, trabajadores, comunidad, accionistas o propietarios) tienen sobre la contribución de la empresa en lo económico, lo social, y lo ambiental.

2. Gestión de trabajadores

La “buena empresa” provee trabajos de calidad, los que se reconocen por la excelencia de las condiciones de trabajo, lo agradable que resulta el ambiente de trabajo y, lo más importante de todo, el sentido del trabajo.

3. Cultura de integridad

La “buena empresa” se ocupa del impacto ético de su actuar. No se limita a la maximización de la utilidad, sino que asume su responsabilidad con la sociedad completa (foco en los stakeholders, no solo shareholders), y se orienta al bien común.

4. Sostenibilidad ambiental

La “buena empresa” se preocupa de generar un impacto ambiental positivo, no sólo de corregir su impacto negativo.

Un par de temas relevantes para la sostenibilidad ambiental:

  • Gestiona los impactos ambientales, cuidando el uso de recursos naturales y energía, y haciendo análisis de ciclo de vida y huella ambiental, entre otros.
  • Promueve la circularidad, eliminado los residuos. Esto crea un bucle o ciclo cerrado, pues los productos de hoy son las materias primas de mañana.

Stakeholders: el foco de atención en la Business Roundtable

En agosto del 2019, casi 200 CEO de las principales empresas del mundo en la Business Roundtable emitieron una declaración que puede servir de guía para quienes buscan convertirse en una “buena empresa”:

Ellos se comprometieron a:

  • Entregar valor a nuestros clientes (cumplir o exceder sus expectativas).
  • Invertir en nuestros empleados (compensarlos en forma equitativa, proporcionarles beneficios, apoyarlos en su capacitación, promover la diversidad, la inclusión, la dignidad y el respeto).
  • Relacionarnos con nuestros proveedores en forma equitativa y ética.
  • Apoyar a las comunidades en que trabajamos (respetar a las personas, proteger el medioambiente, adoptar prácticas sustentables).
  • Generar valor de largo plazo a nuestros accionistas (y actuar con transparencia).

Así, la “buena empresa” comparte una cultura de integridad, crea valor social, atiende las necesidades de sus stakeholders y cuida el impacto ambiental de sus acciones. Y, ciertamente, la rentabilidad y crecimiento surgen como resultado de hacer las cosas bien.

 

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