Identidad del equipo a distancia

Construir la identidad del equipo parte por reconocer su propósito.

Quizás hay que irse acostumbrando a que, aun después de la pandemia por el Covid-19, muchos equipos de trabajo sigan operando a distancia, ya sea por decisión de las organizaciones o por adaptaciones de la vida personal.

Pero entonces, ¿qué pasa con la construcción de identidad, sello propio, cultura organizacional o el abrazo de cumpleaños, entre otras dinámicas relacionales del lugar de trabajo?

Estas preguntas no son nuevas para los múltiples equipos que trabajan a distancia en empresas transnacionales, donde se suman los factores geográficos con la diversidad sociocultural.

Estos equipos han venido diseñando y mejorando sus reuniones, procesos, reportes, feedback, u otras interacciones; integrando la distancia como factor natural en sus trabajos. Por supuesto que este proceso lo han diseñado y mejorado por años, como parte de las estrategias de empresas en mercados globalizados, y no por la actual emergencia sanitaria.

De todos modos, existen factores que admiten ser revisados y aprender de ellos.

No me cabe duda que en diversos equipos ya se está analizando la posibilidad de hacer turnos desde la casa, u otras opciones donde ahorrarse el tiempo de traslado sea un buen motivo para continuar con el teletrabajo, con el menor gasto y bienestar que esto implica para algunos.

En fin, aún debemos estar a la espera del “desconfinamiento” y poder retomar la convivencia en los lugares de trabajo que dejamos en pausa. Sin embargo, es pertinente remirar lo que antes nos identificaba con la organización, para resignificarlo y ampliar la experiencia laboral a los nuevos modos de trabajar pospandemia.

Son muchos los desafíos en este sentido, y mi impresión es que debemos desde ahora fortalecer los propósitos compartidos para que la distancia no los debilite ni distorsione.

Identidad del equipo y propósito

En cualquier circunstancia, el sentido que le podemos dar al trabajo no depende del lugar desde donde lo realicemos, sino de nuestra voluntad por expresar, a través de la organización, los anhelos personales que buscan conectarse con los de otros, estén donde estén.

A mi juicio, esto implica construir la identidad del equipo, con base en su propósito, replanteándose tres aspectos esenciales:

1. El grado de autonomía y autogestión de los miembros del equipo: Sin duda que esto es un proceso de aprendizaje donde se pone en juego la confianza respecto a la capacidad de tomar decisiones, resolver contingencias, adaptarse a imprevistos o consensuar nuevas soluciones.

2. El sentido de pertenencia y engagement: Es fundamental sentirse parte de los logros del equipo y, desde esta experiencia, profundizar el engagement en materias de mayor responsabilidad, asumiendo riesgos y buscando nuevos espacios para contribuir al logro de los objetivos.

3. El rol del líder para cohesionar al equipo: Para la cohesión del equipo, el liderazgo no debe ejercerlo solo la jefatura, sino que cada persona y también el equipo mismo. La convicción por mantenerse unidos debe ser una declaración permanente desde cualquier lugar, en forma individual y colectiva.

Creo que son muchos los aprendizajes que debemos asumir y poner en acción durante esta sindemia, entre los cuales me parece prioritario el modo que generemos una nueva identidad en el equipo de trabajo con el que compartimos el mismo propósito.

Lee aquí sobre el Curso equipos de alto desempeño (online) de Clase Ejecutiva UC.





Artículos más recientes del autor