Estrés: ¿Cómo afecta la calidad de vida y el desempeño laboral?

Escrito por : Nureya Abarca
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El estrés es la respuesta no específica del organismo a cualquier exigencia. La inteligencia emocional ayuda a enfrentarlo.

Dado a las características de los escenarios actuales, altamente competitivos, turbulentos, muchas veces amenazantes, otros con grandes oportunidades, con constantes cambios, no se podría negar que el estrés desempeña un rol muy importante en el comportamiento organizacional y desde luego en las personas. De ahí la importancia de entender el tema y determinar cómo incide en la calidad de vida de las personas y en su desempeño laboral.

¿Qué es el estrés?

Los primeros investigadores del estrés fueron William Cannon, quien en 1929 describió algunos de los mecanismos emocionales clave en la conexión mente-cuerpo, y Hans Selye, quien definió el ‘estrés’ en 1956 e identificó sus componentes fisiológicos.

El estrés es la respuesta no específica del organismo a cualquier exigencia… El calor, el frío, la alegría, la tristeza, el esfuerzo muscular, provocan respuestas altamente específicas. Sin embargo, todos esos agentes tienen un común denominador: le exigen al organismo que aumente su capacidad de adaptación para restablecer la normalidad.

Según Selye, el estrés en el organismo se presenta una secuencia específica. Primero se presenta la situación o evento estresante que él llama ‘estresor’, y lo describe como cualquier evento que cause impacto o impresión en el organismo humano.

El estresor le hace ciertas exigencias al cuerpo y, en consecuencia, este debe adaptarse a ellas. Segundo, el estrés se presenta como resultado de esta misma necesidad de adaptarse. Selye describe el estrés como “la respuesta no específica del organismo a cualquier demanda”.

El estrés es, entonces, el conjunto de cambios bioquímicos y físicos que se presentan en el organismo como resultado del evento estresante, o estresor.

Cuando al individuo lo rodean demasiados estresores, el nivel de estrés que experimenta su organismo puede superar a su capacidad de adaptarse, lo cual lo hace vulnerable a sufrir alguna enfermedad física.

En ese momento es probable que la persona padezca las consecuencias patológicas del gran estrés que ha experimentado y contraiga cualquiera de una serie de enfermedades. O, si el individuo sufre ya de alguna alteración orgánica, como por ejemplo dolores o enfermedades crónicas, su condición puede empeorar.

Fuentes de estrés

Una línea de investigación ha explorado los factores causales, es decir, los distintos estresores. Existen tres clases: físicos, sociales y psicológicos.

Entre los estresores físicos están el ruido, la radiación, las toxinas y todas las demás sustancias concretas que pueden ejercer algún impacto en nuestro organismo. A menos que sean muy severos, con el tiempo tendemos a adaptarnos a la mayoría de ellos.

Los estresores sociales provienen de nuestra interacción con las demás personas o con grupos humanos de nuestro entorno. Algunos acontecimientos, como la pérdida de un ser humano, pueden producir efectos agudos y sumamente perjudiciales. Los conflictos con los demás constituyen otra fuente de estrés bastante común. Los sistemas caóticos son estresantes para cualquier persona. Estos estresores sociales son externos y, por lo regular, están al menos parcialmente bajo nuestro control.

En cambio, los estresores psicológicos tienen lugar en el interior de nuestra psique y comprenden todas las emociones como frustración, ira, odio, celos, miedo, ansiedad, tristeza, autocompasión y sentimientos de inferioridad. Selye sostiene que la activación emocional es uno de los efectos más frecuentes del estrés y que, cuando el estado emocional negativo es crónico e intenso, puede ser más dañino para nuestra salud que los estresores físicos.

A la luz de estos conocimientos, podemos empezar a comprender qué disciplinas o prácticas relacionadas al desarrollo de la inteligencia emocional y otras actividades como el el yoga, la meditación e incluso la actividad física intensa son útiles porque contribuyen a reducir rápidamente la activación.

Les dejo las siguientes preguntas para reflexionar:

1. ¿Usted tiene dificultades para relajarse o descansar en su tiempo libre y evita los feriados?
2. ¿Hace muchas cosas al mismo tiempo y marca el mayor número de compromisos en el menor espacio de tiempo posible?
3. ¿Deja en segundo lugar su vida personal y profesional en pro del trabajo?

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Nureya Abarca
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