Equipos: ¡Necesitan conflictos para desarrollarse!

Equipos conflictos para desarrollarse

El nivel exacto de conflicto de un equipo es difícil de determinar, pero hay acuerdo en que no debe ser inexistente ni tampoco muy alto.

Vivimos en una sociedad en que somos muy buenos para reclamar con el compañero de al lado, pero muy malos para enfrentar directamente las situaciones. Esto nos lleva a hacernos la pregunta: ¿Es importante enfrentar los conflictos en forma directa para tener un equipo de alto desempeño?
Y la respuesta, como en muchos otros ámbitos, es que depende de la situación. Los conflictos se pueden categorizar en aquellos que tienen su origen en la relación (conflictos personales) y los relacionados a la forma de trabajar (conflictos laborales).

En el caso de los conflictos personales, que nacen a partir de una diferencia en las formas de comunicación o de interacción social entre los miembros, en la mayoría de los casos, las personas que no se llevan bien evitan trabajar juntas. Gracias a esto, el impacto se genera solamente cuando hay tareas que requieren acciones conjuntas entre estas personas.

Cuando se da esta situación, es necesario intervenir, pero si no, generalmente es mejor dejar este tipo de conflicto de lado y no enfrentarlo directamente. La razón tiene que ver con que los conflictos de relaciones pueden crear una menor satisfacción en el equipo, pero la mayoría de las veces no impactan el desempeño de este.

Conflicto laboral puede escalar

Respecto a los conflictos laborales, ahí sí es importante enfrentar las situaciones directamente, ya que si el problema no se detiene a tiempo, podría escalar a uno de relación, que es mucho más difícil de manejar.

Este tipo de conflicto (laboral) normalmente empieza como discusiones infantiles, tales como bromear con otra persona sobre su forma de peinarse. Esta broma va generando un espiral negativo en que el afectado contesta con otro comentario negativo y esta reciprocidad negativa puede paralizar al equipo. Romper este círculo es difícil, y por lo tanto, la mejor forma de evitar que ocurra es generando un ambiente y normas sociales que evitan estas situaciones.

Cuando un equipo cuenta con un alto nivel de confianza, un conflicto de tipo laboral es menos probable que lleve a uno de relación. Por esto, es importante cultivar en el equipo un ambiente que sea abierto y tolerante de diversos puntos de vista, donde los miembros pueden sentirse libres de expresar sus opiniones.

Los miembros del equipo deben generar relaciones de trabajo que permitan que los desacuerdos no sean interpretados como ataques personales. Para esto se deben usar estilos de comunicación que se enfoquen en los problemas e ideas, y no en críticas personales.

Por esto, es importante que exista un cierto nivel de conflicto laboral en los equipos y que estos temas se enfrenten directamente, con normas adecuadas para manejarlos, pero asegurando de no llevarlos al ámbito de conflictos personales.

El nivel exacto de conflicto es difícil de determinar, pero hay acuerdo en que no debe ser inexistente ni tampoco muy alto.

Equipos sin conflictos: ¿Problema con el liderazgo?

Si el equipo no tiene conflictos, esto normalmente es un síntoma de un problema relacionado a que están de acuerdo simplemente para no generar problemas y no porque en realidad todos estén de acuerdo con las decisiones (normalmente hay muchas conversaciones “de pasillo” donde se comparten los desacuerdos en forma externa).

Otra razón por la que podrían no existir diferencias dentro del equipo puede ser que tienen un líder que domina las discusiones y que suprime los conflictos y el debate. Este comportamiento normalmente genera una solución a corto plazo que repercute en peores decisiones para el equipo y una mayor cantidad de problemas en el mediano y largo plazo.

Se debe destacar que, en diversas situaciones, los conflictos no se pueden solucionar, y lo que se hace es llegar a un acuerdo que permite a las partes avanzar. El funcionamiento de este acuerdo se debe verificar constantemente y debe ser redefinido cuando se requiera, ya que la relación y los problemas pueden ir modificándose en el tiempo. Los equipos deben tener normas respecto a este punto para tener la seguridad de poder enfrentar sus conflictos y buscar acuerdos basados en intereses y no en posiciones, que permitan a todos avanzar.

El conflicto por sí solo no es malo, ya que normalmente ayuda a generar mejores decisiones, cuando se administra de la manera correcta. Además, el conflicto no es solamente generado cuando un miembro no entiende correctamente a otro, sino que muchas veces implica diferencias legítimas que deben ser abordadas, las que llevan a soluciones que tienen un mejor desempeño en el largo plazo, de las cuales todos se sienten parte en el momento de su implementación.

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