En la palestra otra vez: ¿Qué implica el déficit fiscal?

El déficit fiscal se traduce en aumentos de deuda pública e induce a transferencias intergeneracionales.

Hace exactamente un año atrás, en un primer artículo online me referí al tema del presupuesto fiscal y la reforma tributaria en los Estados Unidos.

Este año, en los primeros meses del nuevo gobierno en Chile, una de las noticias macroeconómicas más discutidas a nivel nacional ha sido el debate respecto a la situación fiscal de Chile.

Otra generación lo pagará

Más allá de entrar en la discusión de cómo medir el déficit fiscal, lo importante es recordar el concepto intertemporal que hay detrás de la restricción presupuestaria que enfrentan los gobiernos. ¿Qué significa esto? Que los déficits que incurre un gobierno hoy serán pagados por alguna generación futura, ya que un déficit implica más deuda cuyos intereses y capital deberán ser pagados en una fecha futura.

Cada déficit fiscal debe ser financiado, ya sea por agentes nacionales (aumento de deuda doméstica) o externos (aumento de deuda externa).

La siguiente figura muestra la evolución de la deuda pública total. En el eje izquierdo se muestra el nivel de deuda en millones de pesos de diciembre de cada año y en el eje derecho, la deuda como porcentaje del PIB:

 

Fuente: Reporte trimestral de deuda bruta del gobierno central de diciembre de 2017 de la Dirección de Presupuesto.

Lo que preocupa de las cifras

Si bien los niveles de deuda, así como su porcentaje sobre PIB, están lejos de los países que tienen problemas de deuda. E incluso es uno de los más bajos de los países que componen la OCDE (solamente Estonia tenía una menor razón deuda a PIB que Chile en 2015), no deja de preocupar lo que muestran las cifras. Y lo que se oculta detrás de ellas.

En primer lugar, es innegable el abrupto aumento de la deuda a partir de 2008. Año particularmente importante por el inicio de la crisis internacional, donde escaseaban los recursos externos. Posterior al 2010 se vivió el episodio de reconstrucción posterremoto. Pero no obstante esos eventos, la deuda empezó una fuerte escalada, que no se ha detenido a pesar que se han superados dichos eventos.

En segundo lugar, las cifras no muestran las demandas contingentes futuras creadas por acciones tomadas hoy. Es así como una reforma que compromete mayores recursos fiscales a futuro es un requerimiento no reflejado en las cifras de endeudamiento de hoy, pero es un elemento que un gobierno responsable debe tomar en cuenta en su actuar.

Tercero, tal vez lo más importante, las cifras no reflejan la efectividad del gasto que indujo ese mayor endeudamiento. Si la deuda fue adquirida para inversión pública productiva, ya sea infraestructura, capital humano (educación a diferentes niveles), salud, etc., entonces las generaciones futuras estarán en buen pie para repagar esa deuda. Note que no se trata de poner más recursos en educación, por ejemplo, sino en la eficacia de dichos recursos para aumentar cobertura y calidad de la misma.

¿Cuáles son los efectos en el equilibrio macroeconómico de corto plazo de un mayor aumento del endeudamiento público? Nos referiremos más a esto en los próximos artículos.

 





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