Con más data… menos guata

Cuatro variables permiten determinar la calidad del vino, y estos datos puede reemplazar el juicio experto de un catador.

Quizás les ha pasado que los invitan a una comida y deciden llevar un vino. Como no quieren quedar mal con el anfitrión, van al supermercado e intentan elegir uno que sea de su agrado.

Si no son amantes del vino, quizás les sea difícil navegar entre tanta variedad de cepas y precios. Probablemente terminen eligiendo con la guata porque les llamó la atención la etiqueta, o por el precio. Esto último porque intuitivamente tendemos a asociar el precio a calidad.

Para los catadores profesionales de vino, determinar la calidad de este debiese ser una tarea sencilla. Mal que mal cuentan con muchos años de experiencia entrenando tanto su paladar como nariz para distinguir aromas y sabores únicos… ciruelas verdes con notas de tabaco y vainilla, por ejemplo.

Ahora, si ustedes no son catadores profesionales, ¿existirá alguna forma más sencilla de medir la calidad de un vino?

Cuatro variables sobre el vino

Orley Ashenfelter, un profesor de economía intrigado con la misma pregunta decidió construir un modelo muy sencillo. Usando solo cuatro variables públicamente accesibles como 1) La edad de la viña, 2) la temperatura promedio mientras crecía la uva, 3) la cantidad de lluvia durante la cosecha, 4) y la cantidad de lluvia en los meses precedentes a la cosecha, fue capaz de explicar un 80% de la variación en el precio de los vinos de Bordeaux, en Francia. Con este modelo, además, se puedo determinar el precio de los vinos incluso antes que estuvieran listos para consumir.

Tradicionalmente, el precio del vino se ha determinado por expertos, pero la investigación de Ashenfelter sugiere que la opinión experta no tiene relación con las variables fundamentales que inciden en la calidad del vino, como son la temperatura y la lluvia.

En el fondo, este tipo de modelos cuestiona la necesidad de contar con “juicios expertos” cuando existen datos. Y esto precisamente es lo que está cambiando con la revolución analítica que estamos viviendo.

Juicio experto reemplazados por algoritmos

Hay distintas tendencias que hacen presumir que el juicio experto —en distintos ámbitos profesionales— será sustituido por algoritmos. Por un lado, la velocidad de procesamiento va en aumento y los costos a la baja, gracias a la Ley de Moore. Muchos dispositivos están equipados con sensores que transmiten información. Piensen, por ejemplo, en la cantidad de datos que genera su celular mientras caminan, ya que está equipado con acelerómetro, GPS, y conexión a internet. Existe también un aumento de conectividad y mayor cobertura de redes, que hacen que sea más fácil transmitir estos datos.

Por último, estos datos son fáciles y baratos de guardar en la nube. Todo esto hace que estemos viviendo una revolución analítica en torno al big data que puede mejorar la forma en que tomamos decisiones. En el fondo, con más data, hay menos guata.

 





Artículos más recientes del autor