Competencia y protección al consumidor: ¿Cuáles son los nuevos desafíos?

En este siglo 21, la competencia y la protección al consumidor dependen de cómo seguirán evolucionando los nuevos modelos de negocios asociados a las TIC.

En el mes de septiembre la autoridad fiscalizadora de protección de los consumidores en EE.UU. (Federal Trade Comission -FTC-) realizó la conferencia “La competencia y la protección del consumidor en el siglo XXI”, para debatir sobre materias de competencia y protección de los consumidores en el siglo 21 resemblando las audiencias realizadas en 1995.

Ello con el fin de buscar respuestas a cómo el extendido desarrollo científico y tecnológico que ha cambiado los mercados, creando nuevos modelos de negocios, eliminando y sustituyendo las industrias existentes, ha contribuido de manera amplia a mayores niveles de bienestar y competencia de los mercados.

Las TIC y su impacto

Uno de los grandes cambios tecnológicos que hemos observado es el de las tecnologías de información y comunicación (TIC) y el desarrollo de internet, que han dado origen a:

● Las redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter, con 2.230, 1.900 y 1.000 millones de usuarios a nivel global, respectivamente.

● Las plataformas de ventas y servicios como Amazon y eBay con 310 y 175 millones de compradores activos y sin poseer un solo local comercial.

● Netflix y Spotify con 130 y 83 millones respectivamente de compradores activos. También, sin tener una sola sala de cine o de audición.

● Airbnb con 150 millones de usuarios y 640 mil anfitriones, sin poseer una sola habitación de hotel.

● Uber con 75 millones de pasajeros y 3 millones de conductores, sin tener un solo taxi y haber firmado ningún contrato de trabajo.

Basados en el manejo y uso de información de una manera eficiente, aprovechando las nuevas tecnologías TIC, estas plataformas han conectado y acercado productos, servicios y consumidores.

El foco de sus estrategias ha estado en el consumidor final, donde las TIC han permitido arbitrar las ineficiencias de los mercados y modelos de negocios tradicionales, asimetrías de información y costos de transacción.

Dudas razonables sobre competencia

En algunos de estos nuevos modelos de negocios, en que se reducen las asimetrías de información y geográficas, acercando la oferta con la demanda, el éxito ha ocurrido en brincar o bypasear barreras de entrada, eludiendo impuestos locales o estructuras formales de operación. Ello ciertamente plantea dudas razonables respecto de las condiciones sobre las cuales estos nuevos modelos de negocios compiten con modelos de negocios tradicionales.

Así, entre los desafíos que surgen desde el punto de vista de protección de los consumidores y de la política antimonopolios, aparecen temas relacionados con la privacidad de la información, seguridad de datos, uso de inteligencia artificial, y de plataformas tecnológicas, y de sus impactos en contar o no con un campo de juego nivelado para todos los actores del mercado, y de materias relacionadas a exigencias laborales o del pago de impuestos, entre otros.

Impuesto a la economía digital

En Chile, las autoridades no han estado ajenas a estos cambios, y consientes de los nuevos desafíos que el cambio tecnológico impone, es que el ministro de Hacienda Felipe Larrain ha anunciado recientemente el establecimiento de impuestos a la economía digital, a empresas como Uber, Netflix, Airbnb, Spotify o Amazon, entre otras, las que deberán tributar “aportando al desarrollo del país y nivelando la cancha con sus competidores”.

Las TIC, plataformas y aplicaciones digitales, han reducido la distancia entre proveedores y consumidores —esa última milla. Lo han hecho creando canales de distribución o una logística más eficiente, lo que se traduce en grandes ganancias para los consumidores, menores costos de transacción, un mejor uso del tiempo, acceso a mejores productos y servicios, y más información de variedades y precios, entre otros.

Chile con cerca de 18 millones de habitantes es un mercado pequeño para estas nuevas megaempresas del Siglo 21, pero ello no nos excusa de promover mayores niveles de competencia, buscando nivelar el campo de juego.

Ello es esencial para proteger los intereses de los consumidores, alcanzar mayores niveles de equidad, y contribuir a menores niveles de concentración económica y política, aspectos básicos en el impulso del país hacia una sociedad más desarrollada.

Para más información respecto de las audiencias de la FTC, puedes leer aquí.





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