¿Cómo solucionar el pobre desempeño chileno en innovación?

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La innovación es un requisito para el desarrollo. Sin embargo, fallas de mercado, de Estado y organizacionales explican el porqué en Chile esto, hasta ahora, no prendió.

A pesar de su alta relevancia, la inversión que el país hace en su sistema de CTI ha sido históricamente bajo. En la actualidad alcanza apenas a un 0,35% del PIB, que proviene mayoritariamente del sector público. Esta cifra no ha crecido desde fines de la década del 2000, siendo una de las menores de los países con similar nivel de desarrollo y 7 veces menos que el promedio de los países de la OCDE.

Esta baja inversión ha tenido diversas consecuencias que están comprometiendo el desarrollo y crecimiento del país en el largo plazo y que mantiene muy preocupadas a nuestras autoridades: Una baja diversidad productiva y elevada concentración, alta dependencia de nuestra economía en la explotación de recursos naturales, una estructura exportadora principalmente de materias primas y una nulo crecimiento de la productividad total de factores (PTF) en los últimos 15 años.

¿Por qué el pobre desempeño de Chile en innovación? Veamos.

Problemas institucionales y culturales

Dos familias de razones nos ayudan a entender el atraso de Chile en esta materia. La primera es de carácter institucional y la segunda, de tipo organizacional y cultural.

Fallas de mercado y de Estado: La innovación tecnológica no emerge de manera natural con las señales del mercado. Esto ocurre, entre otras razones, por un conjunto de “fallas de mercado” que tienden a inhibir los esfuerzos de innovación por parte de las empresas. Una de estas fallas es la alta incertidumbre tecnológica, financiera y de mercado de los proyectos de innovación.

Otra es la baja apropiabilidad de los beneficios de la innovación tecnológica por parte del innovador.

La existencia de estas (y otras) fallas hace necesario crear y profundizar políticas públicas que reduzcan sus efectos inhibidores y generen apropiados incentivos.

Desgraciadamente no hemos logrado avanzar en la construcción de profundas políticas proinnovación. El reducido presupuesto nacional destinado a esta materia es un claro reflejo de ello.

Fallas organizacionales y culturales (a nivel de empresas): En la mayoría de las empresas chilenas no existe una tradición ni una cultura de innovación. Existe desconocimiento y poco uso de las herramientas conceptuales y metodologías que se han desarrollado para que las empresas las incorporen como un proceso sistemático que logre generar ventajas competitivas dinámicas en la organización.

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Alfonso Cruz
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