Comercio internacional: ¿Cuál es el vínculo entre salarios, empleo y globalización?

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Veamos cómo el comercio internacional impacta al mercado laboral.

Uno de los aspectos de la globalización dice relación con el incremento en el comercio internacional. En la Figura 1 se muestra el porcentaje de las exportaciones totales en el mundo como porcentaje del PIB mundial. En el año 1960 dicha cifra era del orden de 12% la cual aumentó rápidamente hasta principios de los 70 para luego disminuir su ritmo de crecimiento alcanzando en 1990 el 19%.

A partir de ese año se inicia un progreso notable en el comercio internacional, el cual alcanza un 30,7% en 2008, justo antes de la crisis financiera internacional, la cual derrumbo el comercio en 2009. Luego se recupera, como porcentaje del PIB, a un nivel aproximado al existente en el 2008. Pero desde esa fecha la razón de exportaciones a PIB ha permanecido constante.

Figura 1: Razón de exportaciones mundiales sobre PIB mundial (en %)

Figura 1 comercio internacional Razon de exportaciones mundiales sobre PIB mundial (en %)
Fuente: Banco Mundial

Las razones de detrás de este rápido crecimiento en el comercio se encuentran en la disminución de las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio en el contexto multilateral de negociaciones dentro de la Organización Mundial de Comercio. A esto se le suman los múltiples acuerdos de libre comercio regionales entre grupos de países y el ingreso de China al comercio mundial.

Ese boom del comercio internacional coincide con un período de rápido crecimiento de la automatización, la inteligencia artificial y la era de la digitalización. Ambos fenómenos, sumados a una creciente fuerza migratoria de países con menos ingresos hacia países de mayores ingresos genera un cambio en salarios y empleo de las diferentes economías.

¿Cómo impacta el comercio internacional al mercado laboral?

Imaginemos un mundo en que existen dos bienes: camisas y automóviles, los cuales son producidos con trabajo y capital. Las camisas usan intensivamente trabajo y relativamente poco capital y lo contrario para la producción de automóviles.

En este mundo particular, hay solamente dos países: China y Estados Unidos que no comercian entre ellos. Debido a que China es relativamente más rico en mano de obra y a que EE.UU. es más rico en capital, y que las camisas usan relativamente más trabajo y los automóviles, más capital, el precio de las camisas relativo al precio de los automóviles es menor en China que en EE.UU. (o que el precio relativo de automóviles a camisas es más bajo en EE.UU. que en China).

Ahora imagine que estos países se abren completamente al libre comercio entre sí. Entonces los consumidores norteamericanos comprarán camisas a China a cambio de automóviles. El precio de las camisas subirá en China y disminuirá en EE.UU. debido al cambio de demanda. Lo contrario pasará con el precio de los automóviles. Este proceso de cambios de precio ocurre hasta que el precio relativo de camisas a automóviles sea igual en ambos países.

Debido a la demanda por camisas que enfrentan los productores de estas en China, ellos demandarán relativamente más del factor que se usa más intensivamente en este bien, es decir, capital y trabajo, pero proporcionalmente más este último. En Estados Unidos se producirán menos camisas y más automóviles, disminuyendo el empleo de trabajadores, los cuales no son tan útiles en la industria altamente automatizada de automóviles, con lo cual disminuyen los salarios reales de esos trabajadores, o aumenta su desempleo o ambos en EE.UU.

Note cuáles son los elementos clave de esta historia. Primero, que un país es relativamente más abundante en un factor respecto del otro: China relativamente más abundante en trabajo y EE.UU., en capital. Segundo, los factores son utilizados con distinta intensidad en la producción de los bienes. La industria de camisas es intensiva en el uso del trabajo y la industria de automóviles, en el uso del capital. Tercero, no existen diferencias tecnológicas, es decir ambos países conocen el estado de las artes en la producción de camisas y de automóviles. Cuarto, no hay ninguna barrera al comercio entre los países.

Más remuneración para el factor más abundante

Lo que induce el comercio es a elevar la remuneración real del factor más abundante en un país, generando un movimiento hacia la igualdad en la remuneración de los factores entre países. Empíricamente nunca se obtiene dicha igualdad por lo restrictivo del modelo, pero sí existe evidencia de un movimiento en esa dirección. Por ejemplo, los salarios reales de mano de obra de menor calificación se han incrementado en China y han dejado de crecer en Estados Unidos.

Esto último ha ido de la mano con una fuerte disminución del empleo total en la industria manufacturera. La reducción del empleo comienza en 1990, en la misma fecha en que comienza el fuerte crecimiento del comercio mundial (Figura 2).

Figura 2: Número de empleados en el sector manufacturero de los EE.UU. (millones de personas)

Figura 2 comercio internacional Numero de empleados en el sector manufacturero de los EE.UU. (millones de personas)
Fuente: Bureau of Economic Analysis. EE.UU.

Las fuerzas que podrían estar detrás de este cambio son: 1) importaciones de productos manufacturados (producidos más baratos afuera) sustituyen bienes producidos domésticamente, 2) empresas norteamericanas aprovechan los acuerdos comerciales para producir en otros países y reexportar hacia EE.UU. (outsourcing), 3) cambio tecnológico ahorrador de trabajo en el sector manufacturero que ha reducido las oportunidades de empleo en ese sector.

¿Cuál de estos factores es el más importante? Es una pregunta que queda abierta, pero es probable que la globalización y el cambio tecnológico estén interactuando simultáneamente.

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