Coaching: ¿Por qué es necesario en las organizaciones?

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El coaching influye positivamente en la productividad, calidad, solidez organizacional, servicio a los clientes y retención de los mejores empleados.

Tradicionalmente, las competencias más débiles de los directivos son la gestión del rendimiento y la motivación de sus trabajadores. La buena preparación técnica contrasta con la falta de competencias interpersonales.

En este sentido, el coaching, mediante una metodología estructurada, lleva a cabo aproximaciones que nos permiten trabajar en mejorar el rendimiento y en el desarrollo del potencial de las personas.

En realidad, el coaching en el lugar de trabajo no es una idea nueva, ya que la gestión eficaz del personal siempre ha requerido algún tipo de coaching.

Numerosos estudios —tales como los llevados a cabo en Xerox o IBM—muestran que el coaching influye positivamente en la productividad, calidad, solidez organizacional, servicio a los clientes y retención de los mejores empleados.

Se ha propuesto además que una organización que emplee el coaching es posible que tenga mayores niveles de seguridad y desarrolle una adecuada cultura de prevención de accidentes laborales entre sus empleados.

Al involucrar a toda la organización, el coaching se convierte en estratégico, ya que cuenta con la aceptación conjunta de un plan de acción detallado y un programa de seguimiento —a mediano y largo plazo— en el que el coach actúa como memoria y conciencia del individuo en la búsqueda de resultados tangibles y sostenibles. No es un acto aislado, sino un proceso completo y continuo.

Existe extensa evidencia que sugiere que las relaciones mejoran considerablemente cuando la gente recibe coaching, ya que fomenta tanto la motivación de los empleados, como la productividad de la organización.

Inicialmente, en Estados Unidos, eran los altos directivos quienes solicitaban los servicios de un coach. Luego el fenómeno se fue socializando y, con los años, se ha difundido a muchos países.

A nivel empresarial, el coaching ejecutivo puede estar presente no silo en la vida de los altos directivos, sino también de cualquier empleado que quiera desarrollar sus aptitudes, actitudes y promover un cambio en su vida laboral.

El término de “coaching ejecutivo” se desprende de programas de liderazgo ejecutivo realizados en los años 80. Para muchos autores, esto implica una nueva forma de agrupar ciertas prácticas que anteriormente habían sido consideradas en la consultoría o consejería.

Coaching para enfrentar una época de cambios

El motivo de la necesidad de una mayor presencia del coaching se debe a los cambios laborales y empresariales que están sucediendo desde hace años y que influyen, de manera directa, en las estrategias, la planificación y los objetivos de las empresas, no solo en la cúpula directiva, sino también en todos los empleados.

Y es en este momento donde entra la figura del coach, no para solucionar un problema sino para, mediante el potencial del empleado, el directivo o el líder, intentar que este descubra la mejor manera de desarrollar su trabajo de acuerdo a sus intereses e inquietudes.

El desarrollo de una cultura del coaching no se logra de la noche a la mañana, pero su existencia será un elemento clave para el empleo de este tipo de estrategias como un estilo de gestión.

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Nureya Abarca
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