Autoliderazgo: ¿Cómo lo ejerce Alexis Sánchez?

Sin conocimiento de sí mismo no hay autoliderazgo. Veamos cómo lo vive el jugador del Manchester United, y los tres pasos para autoliderarse.

Existen abundantes reflexiones y teorías en torno al liderazgo que nos ofrecen diversos caminos para ejercerlo de una u otra manera. Sin embargo, lo que no puede estar ajeno a ninguna es el liderazgo de sí mismo, el autoliderazgo.

Una vez más, reitero que para liderar a otros es necesario que previamente nos autolideremos.

Quizás, es el liderazgo más difícil de ejercer, porque depende fundamentalmente del grado de autoconocimiento que cada uno logre alcanzar.

Individualidad no individualismo

Para ejemplificar esto, observemos algunos momentos en que Alexis Sánchez, lleva a cabo su proceso de autoliderazgo.

Un primer paso es reconocer el valor de la individualidad, no del individualismo, como fuente de lo auténtico y factor de confianza en sí mismo y en los otros.

“Voy a ser el mejor jugador del mundo”, se le recuerda decir en su entorno de Tocopilla cuando tenía 10 años, luchando contra la pobreza de recursos materiales con una realidad vulnerable y amenazada por el fracaso escolar, la drogadicción y el alcoholismo.

Sin duda que hay algo que solo él sabe y siente, que lo impulsa desde la niñez a alcanzar su sueño, que confirma cuando revela: “Una vez hablé con Ferguson (histórico y más importante entrenador del Manchester United) y le dije que mi sueño era llegar al Manchester”.

Unos días atrás, con motivo del retiro del club de su ex entrenador en el Arsenal, comenta: “Le escribí ayer y le di mis felicitaciones, no lo puse en las redes pero le escribí personalmente y él me agradeció mucho…”

Es probable, que haya pedido alguna opinión de confianza para tomar esta decisión, sin embargo lo concreto es que tiene claridad que su saludo personal importa. Al contarlo, se expone a los gratuitos juicios públicos, a favor y en contra, como parte de una dinámica conocida pero que no lo desvía de su elección consciente de la conducta.

Tensionar las creencias

Un segundo paso, desde mi perspectiva y experiencia, es tensionar las propias creencias o paradigmas. ¿En qué momento nos atrevemos a ser cuestionados por el entorno y remirar nuestras convicciones?

Una situación del “niño maravilla” en este sentido, fue cuando Claudio Bravo no se integró a la selección chilena para jugar el primer partido amistoso dirigido por el nuevo entrenador Reinaldo Rueda, y en una conferencia de prensa dice: “Quiero aclarar que Claudio tiene las puertas abiertas para venir a hablar con todo el grupo. Vengo a hablar a nombre del grupo… Lo ideal era que viniera, pero él tendrá sus motivos”.
Es posible que frente a esa comentada situación, inicialmente, pensara de una manera distinta a la que hizo pública, comprometiéndose a futuro con un actuar coherente con lo declarado.

Es un proceso permanente

Finalmente, el tercer paso que sugiero para el autoliderazgo, es comprometerse con un proceso permanente, ya que en cada momento se pone a prueba la posibilidad de renunciar o, por otro lado, confirmar la lealtad consigo mismo.

Hace poco, en una entrevista posterior a un partido declara: “Wembley (mítico estadio de fútbol en Inglaterra), me trae buena suerte, he hecho goles con la selección a Inglaterra aquí en Wembley, con el Arsenal y ahora con el Manchester”.

Es decir, en mi opinión, sintetiza la capacidad de verse en un proceso de desarrollo permanenente, con atención plena en las señales que los hechos van mostrando.

Al final de estos tres pasos podemos reconocer que ninguna teoría de liderazgo será realmente efectiva si no se ancla en la dimensión del autoliderazgo y conocimiento de sí mismo.

Pregunta: ¿De qué manera el conocimiento de ti mismo te ha permitido ejercer un mejor liderazgo?

 





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